Con una mema-pava... Y es que debo decir, que sí... que existen... no aparecen sólo en el blog de Mari Luz... no, de verdad de verdad que existen... y hoy me he tenido que encontrar con una en la churrería.
Resulta que hace ya un año largo abrieron una churrería-chocolatería-cafetería en mi barrio. Anteriormente había otra, pero se vé que su dueño, el de toda la vida, se jubiló o le tocó una Loto y se fue al Caribe con Curro, el caso es que ahora quien la lleva ni hace los churros como el anterior, ni atiende como él. Y justo en estas... que dos parejas de rumanos montan una churrería en el barrio. Y no veais qué churros... y qué chocolates.... Los churros crujientitos por fuera, blanditos por dentro, como tienen que ser. Y el chocolate, riquisimo... a mí me gusta mucho, porque ni te deja el regustillo ese suavemente acido que te dejan algunos y que a mí me desagrada, ni resulta grasiento en la boca y pesado en el estómago... no sé si me explico. Este es rico rico rico. Conste: desde que la han abierto sólo he ido tres veces a tomar chocolate con mi hija. Pero churros sí que hemos comprado alguna vez.
El caso es que hoy volvía tempranisimo del cementerio, y me ha entrado antojo de churros. Asi que a la churreria que me he ido. Puedes comprarlos en un mostrador que tienen fuera, junto a la churrera (churrera=máquina de hacer churros). Total, que llego y sólo había una mujer, y ya la estaban atendiendo. Conversación:
* Pues... si... venga, mira, sí... me pones 12 churros, vale, sí, una docena... no creo que mis hijos quieran más... es que sino se quedan rancios, si no los comes rápido... Me los pones de estos mismos, recién hechos, ¿verdad? no me los irás a poner de los que te sobraran ayer...
* Señora, aqui no sobran churros de un dia para otro. Los servimos según los freimos. Además, si hubieran sobrado hace ya dos horas que estamos abiertos, no se los iba a estar guardando a usted.
* Bueno, vale, vale... Oyeeeee ¿esos churros me estás poniendo???? Para, para... si son enormesssss madre mía, qué tamaño de churro... espera... ¿cuantos te he pedido?
* 12
* No, pues espera... vamos a ver... puf, es que son enormes, madre mía, les pongo yo eso a mis hijos y es que se salen del plato, madre mía... claro que si los parto por la mitad los van a ver tan pequeños que no los van a querer... madre mía... Anda, ponme 6.
La chica cuenta 6 churros, los va metiendo en una bolsa de papel.
* Claro que estoy pensando que aunque son muy grandes 6 medios churros no son como 12 churros, ¿verdad?
* Pues no sé... es que nosotros siempre los hacemos así.
En este punto tengo que decir que sí es cierto que los churros son más largos que los que yo conozco de otros sitios. Tanto como el doble, no. Pero además, es que no los venden tan caros como para que tengas que racanear churro más o churro menos.
* Puf, pues es que no sé qué hacer... anda, mira, ponme los 12 del principio...
La chica coge otra bolsa mayor, le pasa los churros que habia contado y añade 6 más.
* Ahi tiene. ¿Quiere que les ponga azúcar?
* Ah, ¿pero que no son dulces?
* Si, claro que son dulces, lo que pasa es que hay a quien le gustan espolvoreados de azucar.
* Vale, sí, pues ponme un poco de azúcar.
Menos mal que la chica ha tardado un segundo en echar el azúcar porque en ese momento, la mema pava... cambia de idea:
* O mejor, no, no les pongas azucar. ¿Cuánto es?
* 1,60
Le paga, y a lo que ya se da media vuelta, y la chica me dice:
* ¿Qué quieres?
Pues agarra la mema pava se da media vuelta, me da un medio empujón y le dice:
* Oye, que me dice mi marido (no sé cómo se lo ha podido decir, si estaba en doble fila dentro del coche y la mema pava estaba a dos metros del coche) que si poneis chocolates para llevar.
* Si, si que ponemos.
* Ahhhhh es que no lo sabía, bueno, mejor dicho, es que no me he acordado, bueno, es que me lo ha dicho mi marido, ¿sabes? Aunque estoy pensando que a mis hijos no sé si les va a apetecer chocolate, porque ellos desayunan cola-cao...
La chica, mirándome a mí:
* ¿Qué quieres?
* 6 churros.
La chica se pone a contar mis 6 churros, y la mema pava me mira con cara de "te estás colando, tendrás morro, pedir mientras yo reflexiono sobre el desayuno de mis memitos-pavitos".
* ¿Cuánto es?
* Oye, mira, pues que me vas a poner tres chocolates para llevar, que estoy pensando que si ellos no lo quieren, pues me lo tomo yo, y otro mi marido, lo que pasa es que con dos no hay bastante como los chiquillos quieran, asi que casi me pones tres y si se los toman ellos pues bien, pero sino, pues uno para mi y otro ....
* Son 0,90 ¿quieres azúcar?
* No, gracias, me gustan más sin azúcar.
* Oye, anda, ponme los chocolates que tengo un poco de prisa, ¿sabes? es que claro, yo estaba antes, ¿sabes? pero me he olvidado, bueno, es que no sabía, es que me lo ha dicho mi marido, que está en el coche... Bueno, que me pongas 3 chocolates... ¿los servis en vasos isotermos y hermeticos? A ver si se me van a caer en el coche, y me quemo toda... aparte de que las manchas...
* Ahi lo tienes, te lo doy justo, muchas gracias.
Y ya me he ido. Porque sino, soy capaz de sacrificar a la mema-pava para la próxima fiesta de Acción de Gracias.
BUFFFFFF