sábado, 26 de octubre de 2013

¿Qué pasa si se cae la tortilla al parquet?


Ir a cenar a casa de mis tíos a veces era como ir a un museo.

Había que tener cuidado de no tocar lo que se rompe, de no manchar lo delicado, de no acercarse más de la cuenta a nada, por si acaso... Así lo recuerdo yo, de mis meriendas de niña allí.

Por ejemplo... el parquet. Los niños cenabamos en la cocina porque sino, el parquet se podía estropear. Que no cayera una miga, que la mancha no se iría jamás. Cuidado con el calzado, que no lo rayara...

De pronto, en medio de la cena, oías a mi padre con voz muy seria:

- Oye... ¿si se me ha caido un trozo de tortilla al parquet no pasa nada, no?

Mi tía saltaba como un resorte a por un paño adecuado para quitar la tortilla y limpiar de inmediato la mancha. Cuando llegaba junto a mi padre se daba cuenta de la broma...

Así era mi padre... que el año que Marisa Naranjo se equivocó y todos en España tomaron mal las uvas, en mi casa todos las tomamos bien porque ya estabamos "entrenados"... mi padre todos los años nos tomaba el pelo, jugaba a confundirnos... por Dios... todavía me parece oirle en cada Nochevieja, dando los cuartos, con la cucharita del café golpeando la copa de champán...jajajaja

El día 20 hizo 17 años que se fue... que el destino lo arrancó de nuestro lado... que nuestra vida se rompió...

7 comentarios:

  1. Ay Elena...cómo pasan los años, da miedo...

    A veces gente como tus tíos son necesarias. Para dar anécdotas tan chulas como ésta, con tu padre, la tortilla fantasma, y el parquet.

    Un abrazo apretao muac muac muac

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  2. Pues tienes razón... sentar a la misma mesa a mis tíos (sobre todo, mi tía) y mi padre tenía como resultado anécdotas así de graciosas. Como cuando mi tía contaba que se había cambiado el juego de café por uno maravilloso de porcelana de no sé donde que no se podía usar casi ni para tomar café de delicado que era... y de repente veías a mi padre tirando una taza al aire y cogiéndola al vuelo... La cara de mi tía era un poema...

    Hace poco coincidí con los primos de mis primos y recordaban aquella situación con la misma nitidez que yo, como si fuera ayer mismo... Nos echamos unas risas, en memoria de mi padre...

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  3. sé cómo te sientes, yo perdí a mi padre con dieciseis años, al mes que viene hará veinticinco...bs

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  4. pero tú sabes que sigue vivo, porque mientras lo recordéis con ese cariño y esa nitidez sigue con vosotros. Y de qué manera, fíjate, 17 años ya y todo lo que se desprende de tu texto...

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  5. Con cariño y con orgullo. Tengo la inmensa suerte de poder recordar a mis padres con todo el cariño y todo el orgullo del mundo. Cualquiera que los conoció nos habla de ellos de una manera... para mí es la mejor herencia que me pudieron dejar... su recuerdo en nosotros y en quienes los conocieron. El otro dia vino a la gestoria una moza que se había sacado el carnet de conducir con nosotros hace... mil años. Y le hablaba a su hija, adolescente, de mi padre... Yo engordé diez kilos de golpe, de oirla hablar. Porque no es familia, no es amiga, ni siquiera clienta habitual... pero hablaba de él de un modo... y lo hizo porque sí, porque le salió, porque se lo quiso contar a ella...
    Lo que pasa es que es muy duro compaginar ese orgullo y ese inmenso cariño, ese recuerdo tan bonito, con la ausencia, con no tenerlos, no contarles, no escuchar su consejo... Ver que mi padre no nos vio casar, ni tener hijos... no conocer a sus nietos... con lo chiquero que era... que seguro que algún partidico se hubiera echado a la pelota por el pasillo, como hacía con mi hermano cuando mi madre se descuidaba... es muy duro.

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  6. Los buenos recuerdos son los que nunca se deben de olvidar.
    Hoy es el cumpleaños de mi padre y aún no lo he llamado para felicitarle. Estoy todavía dolida por lo que ya te conté. Lo llamaré por supuesto pero aún no sé qué decirle a parte de felicitarle "oficialmente"
    Ya te contaré...buf...

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