
Lo oí ayer en la radio, y pensé: cuánta gente oirá la noticia, se sonreirá al oirla, en plan "si es que la gente no controla", y luego tendrá un accidente.
Por beber alcohol y coger el coche, por confiar en sus reflejos y no darse cuenta que a determinada velocidad es el coche el que te controla, no tú el que le controlas a él, por no ponerse el cinturón porque le molesta, por no gastarse en lo que cuesta un buen sistema de sujección infantil...
Y dejará a sus hijos sin padre/madre, a sus padres destrozados por su ausencia, a sus amigos con una angustia en el recuerdo...
O, si tiene la suerte de salvar la vida, se quedará para siempre en una silla de ruedas, o en una cama, como un vegetal, o pasarán años antes de que vuelva a ser sombra de lo que era...
He tenido la inmensa fortuna de no perder a un ser querido en un accidente de tráfico, y ruego no tener que pasar jamás por ese sufrimiento. Pero siempre recuerdo a dos víctimas: la primera, cuando yo tenía 11 años... una niña de un curso superior al mío... se mató toda la familia en un accidente durante las vacaciones. La vuelta al curso fue muy dura aquel año. La segunda víctima que recuerdo, un cliente de la oficina. Tuvo un accidente de tráfico en las navidades de hace cinco años, tres días después de que naciera mi hija. Me enteré porque me llamaron a casa desde la oficina para comentármelo. Y siempre pienso en los contrastes de la vida: mientras para mí esa fue la navidad más feliz de toda mi vida, para su viuda y sus hijos seguro fue la más triste.
Asi que, cuidado y prudencia. Por los que más quereis.