miércoles, 15 de mayo de 2013

Orgullosa de mi hija

Normalmente cuando una madre dice que está orgullosa de su hija lo dice después de contar un logro o un éxito: cuando ha sacado buenas notas, cuando ha conseguido un buen trabajo, cuando ha hecho algo importante...

Yo sin embargo hoy estoy muy orgullosa de  mi hija por algo que no ha hecho, por algo que no va a hacer, y ella lo sabe, y no por eso lo deja estar.

El sábado es el día del deporte en el cole de mi hija. Van a hacer una carrera por el parque donde está el cole. Las hacen por cursos, y separados niños y niñas. La participación es voluntaria. El año pasado hubo varias amigas de mi hija que no quisieron participar porque ya sabían quién sería, seguramente, la ganadora. La mía participó pese a saber que ni de lejos iba a ser ni la primera ni la segunda. Fue la última, a años luz de la penúltima. Y aún así entró corriendo medio asfixiada y con una sonrisa de oreja a oreja.  Este sábado la carrera se repite, sus amigas ya han dicho que no van a participar, porque total, siempre gana fulanita. Yo le he dicho a mi hija: ¿vas a querer correr? y su respuesta ha sido: pues claro que sí... ¿porqué no iba a querer?

Cosas así son las que me hacen estar orgullosa de ella. Creo que es la mejor filosofía en la vida, en los tiempos que corren. Sabe que no va a ganar, sabe que probablemente será la última, y aún así, quiere participar... porque sí, porque es una actividad del cole, porque es el día del deporte, y porque le apetece.

Para mí, es una campeona.  Y alli estaré para aplaudirle como una loca.



viernes, 10 de mayo de 2013

domingo, 5 de mayo de 2013

Feliz Día de la Madre

Hoy va a ser un día durillo... porque a la felicidad de que mi hija me abrace y me felicite, se une la tristeza de que yo no tengo a mi madre conmigo, para abrazarla y felicitarla.

Mañana hará dos años que ya no la tengo conmigo, y parece que fue ayer que me daba "sabios consejos", aunque el más importante fue su vida misma, su ejemplo.

No la tengo conmigo, pero todavía sigo recibiendo su mejor regalo: el orgullo de su recuerdo. La certeza de que fue una persona maravillosa, como me lo demuestra cada llamada de sus amigas, que encierra todo el cariño que de ella recibieron, y que ahora ellas nos devuelven a nosotros, casi sin darse ni cuenta, a mi hermano y a mí.  Y es una enseñanza, para mí lo es.

Así que voy a hacer "como las abuelicas" estas que dicen "más sabe el diablo por viejo que por diablo"... y os repito, como digo alguna vez: no olvideis llamar a vuestras madres, o mejor, ir un momentin a su casa, y darles un abrazo bien fuerte, y decirles cuánto las quereis. Es importante para ellas, pero creedme, también es importante para vosotr@s.  Los únicos abrazos que duelen son los que no se dan.


martes, 23 de abril de 2013

Libros,galletas y sentimientos

23 de abril.
Día del libro. Día del libro porque se conmemora la muerte de Cervantes y Shakespeare.
Además, es el día de Aragón (y de Castilla León).

Por eso en Zaragoza tenemos fiesta, y por eso el Paseo de la Independencia se llena de puestos de libros.
Todos los años nos gusta bajar al Paseo, dar una vuelta, mirar los libros, las novedades, y comprar un libro a Sara. O mejor... dos. Uno siempre se lo compramos nosotros, y el otro, hasta que  murió mi madre, se lo regalaba ella. Siempre nos decía: comprarle un libro de mi parte...

Un año le regaló dos. El que le compramos nosotros de su parte, y otro que se agenció ella... y eso que apenas salía a la calle.  Se lo recomendó la moza de la papelería de al lado de casa. Un comercio tradicional, de toda la vida, donde por teléfono le orientaron, le recomendaron, y se lo dieron a la señora que iba a ayudar a mi madre en las cosas de la casa. Recuerdo que me gustó tanto que bajé a darles las gracias por el consejo y por la atención que tuvieron con mi madre. (Cosas así marcan la diferencia entre la FNAC, por ejemplo, y una tienda de barrio).

Es un libro de recetas. Estéticamente me parece una preciosidad... quizá porque cuando lo veo es cómo si me entrara por los ojos todo el cariño con que fue comprado y regalado. Gastronómicamente es un horror. Las recetas claramente no han sido experimentadas. Pero bueno... todo se puede subsanar "sobre la marcha" (o casi todo).

Por eso cuando Sara se ha levantado de la cama y me ha dicho que hoy prefería quedarse a cocinar mejor que bajar al centro, he pensado: bueno... hacemos algo juntas... que no siempre tengo tiempo. Y cuando me ha dicho "quiero hacer una receta mágica..."... no lo he dudado.

Y eso que hoy no había azúcar en casa... juasss... da igual. Había una receta salada... estrellas de queso. Nosotras hemos hecho flores de queso. Y cuando digo que la receta era salada, y que las recetas gastronómicamente son un horror... queda claro cuando os digo que a esta receta le faltaba huevo, y le sobraba sal. Pese a que he añadido un huevo y más harina a la masa... ha quedado pelin salada. Pero da igual. Hemos pasado un rato tan bonito cocinando juntas...

Cada vez que hacemos alguna receta de este libro (que yo voy "apañando" sobre la marcha, echando más o menos huevo, más o menos azucar, más o menos leche...) no puedo evitar sentir una tristeza inmensa porque nunca se me ocurrió decirle a mi madre que le dedicara el libro. Un libro que nos volvió locas a las tres, de bonito que es. Que mi hija lo guarda como un tesoro... Nunca caí en pedirle a mi madre que le escribiera unas lineas...Quizá porque nunca pensé que un día no estaría aquí para disfrutar ella también de las recetas mágicas...

Sólo espero que si de verdad hay un cielo, ella pueda vernos disfrutar tantisimas horas, de este libro tan bonito, y los ratos que nos hace pasar juntas. Es un regalo que nos hizo, a las dos, un dia del libro de hace tres años. 

miércoles, 17 de abril de 2013

TIC-TAC TIC-TAC

Me quedan 24 horas para decidir si soy buena,  (o tonta) y hago oidos sordos a lo que sé que se ha dicho de mi por ahí... 

O directamente pago con la misma moneda, digo "que les dén" y me pongo a su altura.

viernes, 8 de marzo de 2013

8 de marzo


Hoy es el día de la mujer.
 
                      Antes era el de la mujer trabajadora, luego quitaron lo de trabajadora, se vé que para igualar más a todas las mujeres, a las trabajadoras y a las no trabajadoras, claro que salvo alguna de las que salen en la prensa del corazón, todas las mujeres trabajamos. Unas fuera de casa, otras dentro de casa, y otras dentro y fuera de casa.
 
                      El origen de la celebración de este día fue, si la memoria no me falla, porque paso de buscar en internet y me fio todavía un poquito de mi memoria, rendir homenaje y reconocimiento a un grupo de mujeres trabajadoras en un tiempo que sólo las más humildes trabajaban, que murieron en un incendio en una fábrica textil en la que metían más horas que un reloj, sin ningún tipo de prevención de riesgos, ni derecho laboral ni nada por el estilo. Y no me parece mal. El homenaje, quiero decir.
 
                       Pero yo me pregunto... ¿y los hombres? ¿qué pasa? ¿que no trabajan? ¿que no hay que reconocerles nada? Yo miro mi entorno... mi padre ...trabajaba de sol a sol, y le daba todas las vueltas del mundo a la cabeza para que el trabajo fuera bien, para darnos una educación a sus hijos, para que el futuro nos fuera más fácil... mi madre había trabajado de joven, hasta que nací yo. Y luego siguió trabajando, en casa, criándonos a nosotros, cuidando a su madre, a sus suegros, y a sus nietos después. Yo trabajo fuera, principalmente, porque mi marido lleva unos años en paro y trabaja dentro, y no me deja hacer nada. Mi hermano trabaja dentro y fuera...
 
                   Y yo me pregunto: ¿porqué las mujeres tenemos nuestro día y los hombres no? ¿su trabajo no cuenta, su trabajo no vale? Asi que como yo pienso y siento lo que pienso y lo que siento...
 
FELICITO EN EL DIA DE HOY A TODOS LOS HOMBRES Y MUJERES QUE DENTRO Y FUERA DE CASA, O DONDE SEA, LUCHAN DIA A DIA POR SUS FAMILIAS, POR SACARLAS ADELANTE, POR HACERLES FELICES, POR EDUCAR A SUS HIJOS, POR APOYAR A SUS MAYORES, Y TODO LO HACEN DE CORAZÓN.

domingo, 24 de febrero de 2013

¿Soy un bicho-cardo raro o qué?

Esta es la entrada 100 de este blog. Llevo tiempo sin publicar porque para esta entrada quería hacer algo especial. Algo que tenía más o menos pensado, pero por falta de tiempo, ganas, ánimo, o palabras lo he ido dejando. Y como la entrada 100 puede ser tan especial o tan poco especial como la 128, por decir algo, pues ya haré algo especial el dia que me vengan las ganas, las palabra y la inspiración para decir lo que había pensado.

Asi que esta entrada más bien va a ser un desahogo...

Imaginad la situación:
Niña de 7 años que pasa la noche con 40 de fiebre. Suponemos que anginas, porque llora de dolor pero lo cierto es que ni la niña ni los padres han pegado ojo. Ahora por la mañana no tiene fiebre, quizá por el chute de Dalsy, porque otra cosa no se explica. Hemos quedado a comer con mi hermano, en su casa, no una celebración, sino la comida de los domingos. Les llamo para avisar que no pasaremos, que la cría no ha pasado buena noche, le duele la garganta, ahora no tiene fiebre pero fijo que le subirá, y si le sube iremos a urgencias a ver si le dan antibiotico o algo porque la gripe ya la pasó. Respuesta: ahhhh qué pena... oye, que iremos esta tarde a verla a vuestra casa...

¿Einsssss????? ¿pero que me dices???? Pero me quedo paralizada y sólo acierto a decir: bueno, ya veremos como se encuentra... Porque con mi hermano (igual que si fuera una amiga... que yo hoy había quedado a tomar un cafecito con una amiga, y lo he cancelado tan tranquila, no pasa nada) tengo confianza para decir NO, que no tenemos ganas. Pero con mi cuñada... pues sé que si le digo no abro la caja de los truenos. Aunque da igual... haga lo que haga... siempre está abierta.

Vamos a ver... yo es que esto de las visitas... EMPIEZO A ESTAR HASTA LOS MISMISIMOS DE LAS DICHOSAS VISITAS.

La primera vez que me lo planteé fue precisamente cuando nació mi hija: yo sólo quería disfrutarla, estar a solas con mi costi y la niña, recuperarme... y la habitación llena de gente... vale, si, la mayoría gente que me quería (o eso creía yo entonces), otros por cumplir, otros simplemente por "controlar el cotarro"... pero gente que no se daban cuenta que para mí era muy fastidioso tener que decir: oye, que me levanto para ir al baño... y el baño a dos palmos del sitio donde la gente esperaba que volviera yo a la cama... Jolines... que yo necesitaba intimidad, cuando mis intestinos volvían a su sitio y se ponían en marcha... que igual quería hacerle una pregunta a la enfermera cuando venía a cambiar el gotero, y con la habitación llena de gente no me sentía con ganas... a nadie le importaban mis intimidades...  Pero si hubo quien se cabreó porque pedí que no vinieran la misma tarde de la cesárea...

La segunda vez, ya muy en serio... cuando mi madre estuvo ingresada. Una persona que está MAL, mal de salud, mal de ánimo... igual no quiere que vengas a verla a recordarle que una operación de cinco dias y a casa se ha prorrogado hasta el infinito. Igual no quiere que le preguntes cuándo le van a dejar comer. Igual no quiere que le preguntes si lleva las piernas inflamadas o no...  Igual quiere que respetes el cartel de la puerta: por favor, por indicación médica... visitas no. Pero las visitas no se autoconsederaban visita... porque todas asomaban la cabeza y decían: es un momentito nada más, que venía a verte... 

Y hoy pues vale, no es comparable ni de lejos... pero si te digo que mi hija tiene 40 de fiebre y llora porque le duele la garganta... ¿a santo de qué me dices que vendrás a verla esta tarde? ¿no piensas que igual no tiene ganas? ¿no piensas que igual no tengo la casa en condiciones para recibir visitas, porque no esperaba tener visitas? ¿la visita la haces por tí o por mí?

¿Porqué existe esa obligación, sean cuales sean las circunstancias, de aceptar recibir visitas? ¿porqué nadie se plantea que igual no apetece recibirlas?

Cuando surgen estan cuestiones a mi siempre me da por pensar que esto igual tiene que ver con la antigüedad, con los hombres de las cavernas y sus ritos a la naturaleza... eso de ir a visitar al enfermo... de rodearle hasta no dejarle respirar... ¿era una forma de intentar transmitirle energía o de quitarle la que le quedaba?

MI costi dice que es que soy insociable. Pero yo por ser sociable entiendo otras cosas. Entiendo el ofrecer: si me necesitas, aqui estoy. Entiendo el llevar un bocadillo si sé que ese día no va a salir a comer fuera, y a lo mejor nadie se lo lleva. Entiendo el cuidar o recoger o entretener a los niños si no hay quien dejarlos... (Igual porque una de las grandes ayudas, grandes apoyos, fue cuando cuidaron a mi hija cuando mi madre estaba ingresada y lo necesité. Ahi sentí el mayor de los apoyos... y sé que mi madre también), entiendo el hacer turnos... el estar ahí si me necesitas, y el NO estar ahí si me pides que no esté... Entiendo el estar ahí cuando ya no hay a quien visitar, porque igual entonces SI necesitas mi compañía que no va a llenar ningún hueco, pero igual te hace sentir mejor... 

En fin... igual soy un bicho raro, un cardo o un bicho-cardo.  Pero es así como lo siento.