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miércoles, 15 de mayo de 2013

Orgullosa de mi hija

Normalmente cuando una madre dice que está orgullosa de su hija lo dice después de contar un logro o un éxito: cuando ha sacado buenas notas, cuando ha conseguido un buen trabajo, cuando ha hecho algo importante...

Yo sin embargo hoy estoy muy orgullosa de  mi hija por algo que no ha hecho, por algo que no va a hacer, y ella lo sabe, y no por eso lo deja estar.

El sábado es el día del deporte en el cole de mi hija. Van a hacer una carrera por el parque donde está el cole. Las hacen por cursos, y separados niños y niñas. La participación es voluntaria. El año pasado hubo varias amigas de mi hija que no quisieron participar porque ya sabían quién sería, seguramente, la ganadora. La mía participó pese a saber que ni de lejos iba a ser ni la primera ni la segunda. Fue la última, a años luz de la penúltima. Y aún así entró corriendo medio asfixiada y con una sonrisa de oreja a oreja.  Este sábado la carrera se repite, sus amigas ya han dicho que no van a participar, porque total, siempre gana fulanita. Yo le he dicho a mi hija: ¿vas a querer correr? y su respuesta ha sido: pues claro que sí... ¿porqué no iba a querer?

Cosas así son las que me hacen estar orgullosa de ella. Creo que es la mejor filosofía en la vida, en los tiempos que corren. Sabe que no va a ganar, sabe que probablemente será la última, y aún así, quiere participar... porque sí, porque es una actividad del cole, porque es el día del deporte, y porque le apetece.

Para mí, es una campeona.  Y alli estaré para aplaudirle como una loca.



domingo, 22 de enero de 2012

Y luego hablarán del fracaso escolar...

Llamadme exagerada. Vaya por delante que sí, que admito un puntito de exageración en mi post-reflexión de hoy. Pero todo empieza por el primer paso. Y en este caso, digo, repito, y bien alto, que se me oiga: Y LUEGO HABLARAN DEL FRACASO ESCOLAR...

Mi hija adora ir al cole. El otro día me soltó algo así como que es una lástima que los sábados y domingos no haya cole. Me dejó muerta... porque... ¿qué pasa? ¿que con nosotros se aburre? Bueno, supongo que jugar con sus amigas es más divertido que con sus padres... en fin.

Diciendo que mi hija adora ir al cole quiero decir que no necesita grandes argucias para sentirse motivada. El cole y aprender le motivan por si sólos. Pero este finde... he descubierto que no es suficiente con que los niños tengan ganas, se sientan motivados... también es necesario que haya... no sé... coerencia... o comprensión o apoyo o... yo qué sé.

MATES

Desde que mi hija empezó a sumar, hace ya un año o así, lo hace con los dedos. Cuando yo iba al cole sumar con los dedos era pecado mortal. Porque si lo hacías luego jamás en la vida ibas a ser capaz de no hacerlo. Pues a mi hija le enseñaron con los dedos. 

Yo recuerdo que cuando aprendí a sumar mi profe empleaba una cosa que se llamaban regletas. Me consta que en muchos coles aún las usan. Porque, entre otras cosas, hace dos años la profe de infantil nos dijo que las iba a emplear. Nos recomendó, para cuando empezaran (pero no antes) unos juegos de ordenador que podían ser un apoyo fuera del aula. Nunca llegaron a usar las regletas. Cuando a fin de curso un padre preguntó, la profesora dijo que sí, que estaba previsto usarlas, pero que al final no lo había hecho. ¿?¿?. El año pasado hubo una sustituta que les enseñó a sumar con los dedos. Y que no empleó las regletas porque el año anterior no lo habían hecho.

Este año mi hija sigue sumando con los dedos. La profe nos dijo que era normal, que así "sentían" las cantidades. Yo pienso que eso de sentir las cantidades es una tontería, pero bueno...

Este finde ha traido unos deberes muy simpáticos: aprender de memoria la tabla de sumar del 2. Y como en la peor de mis pesadillas infantiles, descubro que un año después de usar los dedos para sumar, mi hija es incapaz de sumar sin usar los dedos.
Hemos escrito la tabla de mil maneras posibles, con colores, hasta con flores alrededor. Hemos inventado canciones y soniquetes, hemos bailado, hemos repetido 30 veces que 6+2 son 8... cuando terminamos de bailar y pintar y le pregunto que cuántos son 6+2 se queda mirando hacia arriba con los ojos mientras veo cómo mueve los dedos.
Y cuando le digo: sin dedos, Sara, sin dedos... me mira con cara de agobio.

Yo no sé cómo narices se enseña a una niña a memorizar la tabla de sumar del 2. Si ha repetido 30 veces que 2+3 son 5, y lo dice, pero a lo que ha atacado el 2+4, se le olvida el 2+3... ¿qué hago?

Mi hija está con el ánimo caido... y no me extraña. Yo también me sentiría frustrada.  Lo que hasta el viernes era lo normal, lo correcto y lo que había que hacer, ahora de repente es la peste. Y está prohibido.

LECTURA

Todos sabemos lo importante que es la lectura. Lo importante que es amar los libros. Lo que he intentado inculcarle a mi hija el amor por los libros, el placer de la lectura... Tiene libros a montón... nunca le obligo a leer este o aquel... lee el que le apetece... Me da igual lo que lea, pero que lea.  Una vez se pegó toda la tarde leyendo las etiquetas de las cosas que tengo en el frigo.

En el cole hace unas semanas estuvieron leyendo tebeos. Mi hija vino alucinada... qué divertidos, mamá. Estuvieron en la biblioteca: ohhhhhhh.... cuántos libros.... Y este finde se pudieron traer a casa un libro, que tuvieron que elegir entre unos cuantos que la profe había seleccionado para ellos.  Eso les hizo sentirse mayores. Pero...

Por primera vez... he visto a mi hija aburrida, asqueada, sin ganas de leer, desmotivada... Y es que yo me pregunto: ¿es emocionante para una niña de 6 años leer en un libro frases de este tipo?: "Demasiado autobiográfico, algo trillado el tema, y anatómicamente inexacto" (no he elegido la peor frase del libro, he abierto una página al azar). Palabras como: rubor, enjugar, frenesí, sentenció, divo, atípico, disonante, ... ¿creeis que es vocabulario para una niña de 6 años, en el primer libro-libro que le mandan leer? He mirado tres o cuatro veces la parte de atrás del libro: A partir de los 5 años.  He hablado con otra madre del cole: el libro de su hija es distinto, pero del mismo estilo.

¿Sabeis qué he hecho? Pues hemos leido el libro a medias. Yo leía una página, y ella un párrafo, o dos... hasta que veía que se aburría mortalmente. Venga... descansa... ahora presta atención a la historia. Luego ha tenido que rellenar una ficha...

Lo siento mucho, la próxima vez que traiga un libro, como sea tan "motivador" como éste, hará la ficha de cualquiera de los libros que tiene por casa, leidos o por leer. O de un tebeo, me da igual. Seguro que no necesita que yo le lea nada, y disfrutará de verdad con la lectura. Que es lo que quiero yo. Aún es muy joven para aburrirse leyendo.

Asi que a la vista de estas dos experiencias de fin de semana... no puedo evitar pensar que si en todo son tan coerentes, no me extraña que haya tanto fracaso escolar. Les dices que sumen con los dedos, y al cabo de un año, que aprendan la tabla del dos en un fin de semana. Les dices que leer el divertido y les mandas una m... de libro aburrido y petardo como él sólo.

martes, 6 de septiembre de 2011

FELIZ VUELTA AL COLE

Feliz vuelta al cole...


Anoche mi hija no podía dormir... hoy empezaba primero de primaria... Nuevos libros, nuevos profes, nuevos compañeros (este curso los mezclan, no les dejan con sus compis de infantil)... hasta nuevo recreo...


No sé los demás niños, pero mi hija se moría de ganas de empezar... ha mirado muchas veces sus nuevos libros, me ha preguntado mil veces cuántas cosas iba a aprender, cómo sería su clase, qué es lo que se hace en primaria...


Para mí es un poco durillo... es la primera vuelta al cole de mi hija sin mi madre... Lo que nos obligará a nueva rutina... con lo bonita que era la antigua. Y he notado, en muchos detalles, que mi hija también echa de menos a su abuela... esas preguntas que os cuento no son nuevas de este año, las hacía todos los años, pero no a mí, sino a su yaya. Juntas pasaban muchos ratos contándose cosas, e intentando imaginar...


Hoy es la vuelta al cole.


Un nuevo curso, diez meses por delante para aprender, descubrir, y crecer.

jueves, 1 de septiembre de 2011

PADRES AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS

Se me ha estado bien, por no entender ciertas cosas.

Nunca he entendido que en vísperas de Navidad un padre recorra jugueterías y grandes almacenes y queme internet a la búsqueda del juguete soñado por sus hijos. No me ha pasado nunca, gracias a Dios. El año de la casa de Mickey Mousse a mi hija el ratoncito no le hacía ni fu ni fa. Siempre he pensado que era más falta de previsión que otra cosa. Y también he pensado siempre que antes intentaría convencer a mi hija de que cambiara de regalo soñado, antes que peregrinar de tienda en tienda...


Pues bueno... Dios, o el destino, o los hados, o simplemente, los profesores del cole de mi hija, me han castigado.



Menuda vuelta al cole...



Resulta que el último día de curso el año pasado no nos dieron listado de libros y material para el próximo curso. Asi que todos los padres a preguntar, claro, pensando que había sido un olvido, que se había traspapelado, o vaya usted a saber. Pues no. Es que las profesoras aún no habían decidido qué libros querían. No fue hasta el 28 o 29 de junio, que nos dieron en secretaría el listado. Sin opción a una duda, o una pregunta o... lo que fuera, porque las profes ya no estaban. El listado parecia claro. Asi que me fui toda convencida a unos grandes almacenes que te hacían la reserva, y a primeros-finales de agosto te avisaban por sms. Básicamente, porque resulta que ahora todas las compras son así: nada de ir a una libreria, pasear entre estanterías y comprar los tuyos... no. Es que ahora nadie lo hace así: tienes que ir y encargar. Mediados de agosto me parecía una fecha adecuada: con tiempo para echar un ojo a los libros y forrarlos, ponerles el nombre...


Como la segunda semana de agosto no me habían avisado, llamé. Era pronto, lo sé. Pero jolin, que yo la reserva la había hecho el 2 de julio... "Faltan dos libros, llame en una semana".

Llamé la tercera semana de agosto. "Falta un libro, si no estuviera, el dia 24 le vendemos el lote y el otro le avisaremos cuando esté".

El dia 24 de agosto, como no me habían llamado, fui a por los libros. Faltaba uno, y sobraba uno: la dependienta empecinada en venderme el de religión y el de alternativa. No había forma de hacerle entender que o uno u otro... y sobre todo... que en el listado que yo misma le había escrito no había incluido el de alternativa. A la vista de esto, y visto que no se enteraban de nada, antes de forrar, me puse a mirar con lupa los libros. Y veo con horror que los de matemáticas, los tres trimestres, estaban mal: me habian vendido unos libros de la misma editorial, pero distinta linea de la que yo había escrito en mi reserva. Antes de caer en el pánico, hablo con otra madre que mira por donde, en esos momentos está en las mismas que yo: acaba de descubrir que en otra libreria también se los han vendido mal. Y no hay duda, a la vista de la web de la editorial. Es una linea nueva de este año, y se vé que en el gran almacen y la libreria del centro, no se han enterado o vete tú a saber.

Vuelvo al gran almacen, me cuesta discutir con ellos porque me dicen que no, que lo que me han vendido coincide con el listado del colegio. Les digo que no, que el listado del colegio lo tengo yo, y no coincide con lo que me han vendido. Me dicen que tienen que comprobar mi reserva: pues comprueba, estoy segura de haberla hecho bien. Llega mientras tanto otra madre... con la misma queja: le han vendido alternativa y religión, y los de mates mal.

Me devuelven el dinero de los de mates, pero sólo tienen un trimestre. Sigue faltando el de inglés, y ni uno ni otro me garantizan para cuándo estarán. "Suponemos que sí para primeros de curso". Me dan los mil males.

Empiezo a investigar por mi cuenta... esos libros no hay quien los localice en todo Zaragoza, porque al ser una linea nueva de la editorial, están en reimpresión...

Una madre me avisa: los de mates los ha vendido mal el gran almacen y la libreria del centro, pero cuidado: los de lengua venían mal en el listado del cole... hay que cambiarlos también.

Me espero al dia 1... estalla la catástrofe... empiezan a llegar mails de distintos padres, los libros están mal, a cada uno nos los han vendido de su padre y de su madre... En una libreria localizas un trimestre, en otra libreria localizas otro...

Mando a mi costi al cole, y la profe con la que consigue hablar no sólo le dice que efectivamente los de lengua que tenemos NO son los correctos, sino que encima, poco menos que la culpa es de los padres por "no saber interpretar".

A todo esto:

* los dos de mates que me faltaban y que en el gran almacen no sabían cuando llegaría (mañana empieza el cole y aún no los tienen) me los localiza una madre en otra libreria. A cambio, yo le consigo en el gran almacén un libro que a ella le falta.

* me pateo Zaragoza entera, y consigo primer y tercer trimestre de lengua... pero el segundo se lo ha tragado la tierra. Encima en todos los sitios te dicen lo mismo: no cogemos encargos, lo que llega llega con cuentagotas, no atendemos por teléfono porque vamos muy saturados, no te garantizamos que no llegue, asi que ves pasándote cuando quieras. Mis vacaciones a todo esto ya se han acabado.

* mi amiga Alicia me encarga el de inglés en una papelería de su barrio... lo tienen en tres dias, mientras el gran centro comercial, sigue sin tenerlo.

* en una libreria que me recomienda Alicia localizo el segundo trimestre del de lengua. Y menos mal, al dia siguiente tienen puerta en la fila porque resulta que ellos sí que tienen la nueva linea editorial de mates y lengua.

Resumiendo: el dia 2 de julio me pongo en marcha con el tema de los libros de mi hija. Es dia 5... empieza el cole mañana, los tengo todos, y tres más de propina que intentaré devolver cuando me asegure que las profes no han cambiado de idea. El centro comercial se equivocó con los de mates e intentaron echarme la culpa a mí, se tuvieron que callar. El cole se equivocó con los de lengua, y mantienen que la culpa es de los padres, por no saber interpretar. Y encima, cuelgan en la web el dia 1 un listado que no han colgado en todo el verano. Correcto, por supuesto. Fecha de creación del documento: 1 de septiembre. Normal, el anterior estaba mal. Me he pateado todas las grandes librerias de Zaragoza porque no había forma de comprar los libros fuera de los plazos de encargo. Gracias a una amiga consigo los dos últimos, y a mi vez le he conseguido otro a otras madres. Hay niños de la clase de mi hija que irán con los libros mal, y aún no se han enterado, niños que se han enterado pero aún van buscando los correctos porque no hay forma de localizarlos... en el centro comercial aún no tienen los que me tienen que facilitar desde el 2 de julio (no he cancelado la reserva porque sé de madres que aún no tienen los libros que yo tengo reservados, y hemos quedado que si me avisan, los libros serán para ellas... pero lo malo es que ya no garantizan nada...).


Resumiendo: al año que viene... me esperaré a que empiecen el cole y entonces compraré sobre seguro. Este año quise ser previsora, y sólo me ha servido para estresarme. PUF.