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domingo, 23 de agosto de 2015

GRANDES contradicciones

Este es uno de esos pensamientos que te vienen a la playa, relajadita... y que se me ha quedado metido en la cabeza... ¡y si no lo suelto reviento!

Estamos rodeados de contradicciones... siempre se habla que en la sociedad de las redes sociales la gente cada vez se aisla más del exterior y de las personas que le rodean precisamente por atender las redes sociales. La imagen de la pareja de enamorados, que hace unos años sentados en la terraza de un bar no hubieran dejado de hacerse carantoñas mirándose a los ojos, se ha sustituido por la imagen de una pareja mirando cada uno su móvil atendiendo el face, el was, el twiter, el mail... y así se pasa la tarde... ¿recordarán el color de los ojos de la persona que ha estado a su lado toda la tarde?

Pero no van por ahi los tiros de mi comentario... lo que pasa es que fue pensando en esto... que me vino a la cabeza otra cosa:

Intentamos inculcar a nuestros hijos una serie de valores. Cada padre, los que consideramos mejores: solidaridad,  no xenofobia, no homofobia, religión (o no religión), valores morales, valores éticos, valores cívicos,  reciclaje...

Personalmente, aborrezco asignaturas como educación para la ciudadania, ética, educación en valores, atención educativa... o como se quiera llamar a estas asignaturas tan de moda hoy en día, que unos han inventado y otros han mantenido, que en mi opinión se han convertido en adoctrinamiento de las ideas del profesor de turno y que muchas veces, a base de intentar meter en la cabeza de los niños las ideas de cada uno, sólo consiguen el efecto rebote: mi hija un dia me dijo que estaba hasta las narices de que su profesor de atención educativa les machacara una y otra vez, y otra, y otra, la misma idea. Idea que compartimos en casa, pero que no le repetimos al levantarse, al acostarse y a la hora de comer.

Considero que cada familia es libre de educar a sus hijos en los valores que considere, dando a cada uno su importancia, y sobre todo, predicando con el ejemplo.

Tampoco me gusta que se utilice a los niños como portadores de ideologia (a nadie se le ocurriría llevar a su hijo con una camiseta que diga "vota a fulanito", en los colegios no lo aceptarían, y sin embargo sí que van muchos niños con ciertas camisetas "de colores"que sobre todo a ciertas edades está claro que no las han elegido ellos).

¿Y donde está la gran contradicción? Pues que a idea, no he puesto un valor que considero básico, muchas veces el padre, o mejor dicho, la madre de todos los demás: LA EDUCACIÓN.

Todo el mundo anda preocupado en que su hijo sea solidario, que su hijo recicle, que su hijo respete a las personas de otras culturas, de otras razas, de otras religiones, que no sea homofobo... Se hacen semanas interculturales, se hacen hermanamientos con colegios de otros paises, se visitan centros de reciclado... pero no se dedica una semana ni un dia, ni una clase "a la educación". Y lo que es más triste, ni se exige, ni se predica muchas veces con el ejemplo. Ni padres ni profesores.

Cuando hablo de educación, para que quede claro, me refiero a lo que antes se llamaba "urbanidad"... y que suena antiguo, pero no debiera serlo.

¿A cuántos de nuestros hijos se les ha explicado que:

* Al entrar en cualquier sitio: tienda, casa, autobús... se da los buenos dias

* En el autobús, en el parque... si llega una persona mayor, una embarazada, o alguien con algún tipo de dificultad, hay que cederle el asiento

* Si ves a una persona cargada (sobre todo si la conoces, sino igual le das un susto...) le ofreces tu ayuda

* SI ves a un ciego que quiere cruzar la calle, ofreceté a ayudarle, o al menos, a avisarle cuando cambia a verde. 

* Si está lloviendo y llevas paraguas, procura ceder el lado de la cornisa al que no lo lleva

* A ciertas horas, no se dan voces, aunque estés en el parque... que los vecinos quizá quieran dormir

* Al que te atiende, le das las gracias.

* Al salir de los sitios, se dice adios

* Las cosas se piden por favor

* No se empieza a comer hasta que todos los comensales están sentados a la mesa y todos tienen su comida en el plato

* Uno no se levanta de la mesa y se larga a jugar hasta que no se ha terminado de comer

* En la mesa o en medio de una conversación no se saca el móvil para hablar o wasapear

* Cuando te están atendiendo y suena el móvil, esperas a que terminen de atenderte antes de contestarlo. Es de pésima educación y pésimo gusto decir "espera" y dejar al otro con la palabra en la boca.

* Los papelitos, y sobre todos los chicles, se tiran a la papelera

* Los dueños tienen que recoger las caquitas de sus perros, para que el que venga después, no tenga que pisarla ni olerla


Seguro que me he dejado muchas, muchísimas. Os animo a que completeis mi listado.

Porque  insisto: vamos a tener una sociedad con muchos valores, y ninguna educación.

Una gran contradicción.

martes, 4 de agosto de 2015

¿Conciliación? JA

Llevo varias semanas leyendo mucho sobre la conciliación de la vida familiar y laboral, sobre las ventajas de las jornadas continuas, sobre las ventajas del teletrabajo... 

Yo a esto siempre contesto diciendo que primero tenemos que cambiar de mentalidad. Porque a todos nos parece fabulosa la conciliación, la jornada continua y el teletrabajo... los nuestros, por supuesto. Porque cuando pensamos en jornada continua, siempre nos viene a la cabeza todo lo que haríamos por las tardes... sin darnos cuenta que el resto de la humanidad tendrá el mismo derecho que nosotros a conciliar y por tanto no abrir sus centros de trabajo. 

Respecto al teletrabajo... yo llevo 9 años trabajando por las tardes desde casa. Me cunde el triple porque no tengo que aguantar interrupciones absurdas, ni conversaciones que parecen más conversaciones de bar que otra cosa. Que nadie me malinterprete... pero cuando tengo que cerrar las nóminas un 30 de mes, me gusta cerrarlas con calma, no tener que hacerlo deprisa y corriendo porque un cliente me haya contado por décima vez una batallita que nada tiene que ver con el trabajo. Pues bien... en estos 9 meses de atender por la mañana a quien quiere venir a verme en carne y hueso, y de trabajar muchisimo por la tarde, enviando mails, presentando escritos, preparando declaraciones, haciendo trabajos que me encargan a la 1 de medio dia para tenerlos listos antes de las 8 de la tarde... terminando de trabajar a las... 10, o las 11... porque la desventaja de trabajar en casa es que pasas por la puerta del despacho y los papeles te llaman: ven, ven, que aún no has terminado... y piensas: diez minutos y termino esto... quince minutos y planteo aquello... un mail y aviso a no sé quién... y aunque los clientes ya se han acostumbrado a ver mensajes míos a horas rarísimas, e incluso alguno me dice que qué hago trabajando a esas horas...y luego llegan y escriben un mail el domingo a las 3 de la tarde y si a las 3 y media no he contestado me encuentro un "no te llegan mis mails, que esto es urgente"... todavía hoy me sigo teniendo que oir un "claro, es que como por las tardes no trabajas"... ¿perdonaaaaaaaa?????? ¿quién no trabaja por la tarde? porque yo no paro desde las 3 y cinco, cuando vuelvo de dejar a mi hija en el cole, hasta las 8-9-10 u 11 de la noche... y en la gestoría dejo a dos personas capacitadisimas para atender lo que entra por la tarde, y en continuo contacto conmigo para comentar lo que haga falta... pero claro... si no estoy... no trabajo. 

Si no trabajas, se te mira mal. Pero si trabajas, se te mira peor. Estoy HARTA de oir los "tú es que trabajas mucho" con un tono de reproche. Como si trabajara por hacerme millonaria, por ser la más rica del cementerio o... no sé porqué se supone la gente que trabajo tanto. MI marido no trabaja, es amo de casa, eso permite que mi hija tenga una calidad de vida que a dia de hoy no muchos niños tienen. Eso también me facilita a mi mucho las cosas. Pero mi marido no trabaja... hay quien no termina de verlo bien. Nadie lo dice... pero los "¿aún no trabaja tu marido?" llega un punto que joden, y mucho. Igual que joden y mucho los "te pegas el dia trabajando". Es que si no trabajo, no como. 

Y ya la rematadera cuando en medio de esta humanidad perfecta que me rodea y se permite juzgarme, llego a casa un 4 de agosto a las 2 menos cinco de medio dia, viviendo a 15 minutos del curro y debiendo haber cerrado a la 1 (echad cuentas, me he ido más tarde... porque a un imbécil se le ha ocurrido venir a tocar las narices justo cuando ya estaba echando la reja) ... le doy un beso a mi hija, suena el timbre de la puerta, abre mi marido y se encuentra a un vecino que dice ser el presidente de la comunidad y que quiere hablar conmigo. Mi marido me llama, salgo y... no sé si es el presidente de la comunidad, del portal no, desde luego... y el tema tan importante que tenía que tratar hoy 4 de agosto a las 14:00 de medio dia es que iba a venir su mujer en un ratito para los dos plantearme unas dudas sobre unas operaciones que querían hacer con un piso y un garaje de una tía suya. Le digo que acabo de llegar, que aún no me he sentado a comer y me dice que será sólo un ratito, pero que tienen algunas dudas que quieren plantearme. Ahi ya me ha parecido de un egoismo tan grande, de una invasión de mi vida, de mi casa, de mi escaso tiempo familiar tan grande que... le he dicho que de 9 a 1 y de 5 a 8 le atendería muy gustosa en la gestoria, pero que en casa (nuevamente ha insistido "mi mujer ya viene de camino") NO atiendo trabajo. Me ha pedido el teléfono y me preguntaba si era el de casa... NO, el de casa no se lo doy a nadie que no sea famiilia o amigo... a los clientes, el del trabajo. 

Esto me recuerda a algo que le pasó a mi padre hace 20 años. Baja una vecina a las 3 de mediodia a hablar con él, por una duda de una herencia. Mi padre aún no había terminado de comer, había llegado muy tarde, y tenía que irse volando en cuanto terminara. Mi madre le dijo a la vecina que mejor fuera a la gestoría, que en casa mi padre paraba muy poco tiempo... respuesta de la vecina: es que si voy allí me cobrará... 

¿Conciliación de la vida familiar? ¿teletrabajo? ¿jornada continua? JA JA JA JA JA

Mientras en esta vida no aprendamos TODOS a ser menos egoistas, y a pensar que si yo tengo derecho, el prójimo tiene el mismo... esto va a ir cada vez de mal en peor. 

Ala, ya me he desahogado... el próximo que me diga con cara de desaprobación que cuánto trabajo... no respondo de mí misma. He dicho. 



viernes, 31 de julio de 2015

Miremos al cielo

¡Que nadie se asuste!

No os voy a mandar rezar el rosario, ni voy a recordar a los que se fueron...

En algún sitio leí que a veces andamos mirando tan a ras de suelo que nos perdemos muchas cosas que nos rodean, en nuestra propia ciudad. Cosas que están ahí, que siempre han estado ahí, y sin embargo, no las hemos visto, aunque pasemos todos los días junto a ellas.

El otro día me quedé alucinada cuando paseando con mi  familia de repente ví una cosa en una fachada, que no había visto jamás... y el edificio es del siglo XIX... asi que no es algo que hayan puesto hace poco... y de repente recordé... no hay que mirar tanto al suelo... hay que mirar más al cielo... o un par de palmos más abajo...ajajajaj... y desde que lo hago, he descubierto, por ejemplo,  que la fachada del colegio por el que paso cada quince dias camino de la oficina de un cliente tiene unos faroles colgando con unos leones decorativos muy chulos, o que en tal o cual fachada hay tal o cual detalle muy bonito... y paso todos los dias y no los había visto nunca...

Ayer iba en el autobús, y en vez de ir ensimismada mirando la cara del que tienes enfrente, o preguntándome porqué todo el mundo se pega el rato con el móvil... me dediqué a mirar por la ventana... ¡qué de cosas descubrí!

Quizá deberíamos mirar más al cielo...

PD a ver si hago fotos y las añado a este post.

sábado, 6 de septiembre de 2014

¿Me estaré haciendo mayor? Y la ensalada de gulas.

Reconozco que tiendo al pesimismo, a ver la botella medio vacia, ver antes el lado negativo o pensar en lo peor... 

Así que lo que me pasó la semana pasada, y cómo reaccioné, me hace pensar que me estoy haciendo mayor, o que he tomado algo que me ha sentado muy bien... 

Domingo por la mañana... teníamos planeada una excursión, nada de especial, salir a dar una vuelta por esos mundos de Dios, comer de picnic, pasar un dia agradable en familia. Bajamos con todo preparado, nos metemos al coche... y el coche no arrancó. Se nos quedó una cara de idiotas que para qué. Mi hija no hacía, pobrecica, más que decir: "qué pena... con la ilusión que le hacía a mamá... ". Es cierto que me hacía mucha ilusión... a lo largo del año no hago otra cosa que trabajar, araño el tiempo para estar con mi familia... y que el coche no arrancara tiraba a la basura algo que para muchos es lo más normal... para mí era algo muy importante, por lo extraordinario. 

Si me preguntan hace quince días cómo hubiera reaccionado, os puedo asegurar que yo misma hubiera dicho: enfadada, muy enfadada, con el coche, con los hados, con el destino y con la puñetera casualidad... me hubiera lamentado de no tener derecho a otra cosa que a trabajar como una burra... PERO NO. No sé, será que me hago vieja... pero pensé: qué le vamos a hacer... otra cosa haremos... y la excursión... pues para otro día... También pensé, y sentí aqui dentro,  y no me tomeis por loca... "hoy es operación salida... mucho tráfico en las carreteras... quizá esas dos personas que me cuidan desde ahi arriba me están diciendo que mejor no salgamos hoy"... Asi que me fui a dar un laaaaaarrrrrgooooo paseo con mi hija... hice risotto de setas para comer (que nos vuelve locos, y casualmente tenía setas congeladas, no tan buenas como las frescas, pero dan el pego)... y nos pasamos la tarde haciendo manualidades personalizando los cuadernos del cole (nos hemos pegado la semana robando horas al sueño, hasta que hemos personalizado todos... chicas...esto es altamente adictivo y muy divertido). 

¿De qué me hubiera servido enfadarme, lamentarme, amargarme? De nada. Al final, pasamos un domingo muy muy majo. Hice cosas que normalmente tampoco puedo hacer... 

Y hoy, una semana más tarde... nos hemos ido de excursión, y de picnic, y hemos pasado un domingo la mar de chulo... Y nuevamente me he acordado con tremenda emoción de mi padre, cuando hemos descubierto un sitio muy majico para comer... en su pueblo, Illueca. Detrás del Pabellón Municipal, junto al río, hay unas mesas para comer donde hemos estado tan a gusto, tan relajadicos... Y he admirado, nuevamente, el castillo del Papa Luna... Que conocí en ruinas siendo una niña... y hay que ver como luce desde hace unos años, que lo restauraron. 

Y aunque no viene a cuento... ahora que me he puesto a escribir, os cuento de una ensalada rica rica que se tomó mi hija este verano, de primer plato de una comida. 

Y es que este verano leí en un blog sobre los menus infantiles en los restaurantes. Que todos tienen pasta, nugets, patatas fritas... vaya, cosas no demasiadas sanas para los niños. Cuando lo leí me mosqueé bastante. La culpa de que los restaurantes ofrezcan eso, es que los padres piden eso. Y no es obligación de los restaurantes velar por la salud de los niños. Es obligación de los padres. Yo hace años que no le pido a mi hija un menú infantil. Menos si es estando de vacaciones, y vas a estar varios dias comiendo fuera. No puede estar una semana a base de pasta, nuggets y patatas fritas. No puede estar una semana tomando helado de postre... Y es que además, ella tampoco querría. Tengo la suerte de que mi hija come sano, muy sano. Pero porque a ella le gusta.  El dia de la ensalada,  el camarero alucinaba. Porque después de la ensalada pidió un guiso de carne. Y  porque además, de postre no quiso helado, sino fruta. Y nos lo dijo, el camarero: madre mía... pocos niños comen así por voluntad propia... y algunos ni por propia ni por ajena, vaya... 

Aqui van los ingredientes: 
Lechugas de colores: Canónigos, rúcula, hoja de roble, lechuga, escarola... 
Frutos secos: pipas de girasol y de calabaza, nueces, almendra laminada, pasas...
Zanahoria rallada. 
Tomatitos cherry partidos por la mitad
Maiz
Gulas
Y aderezado con crema de módena, que es un poco más densa que el vinagre, y yo creo que se saborea más. 
Y una presentación un poquito cuidada. Que eso también hace mucho, y con los niños, más todavía. 

Tengo que decir que yo no me había pedido ensalada, pero apunté mentalmente los ingredientes y aunque en casa se comen muchas ensaladas, bien como principal, bien como acompañante, pues la mezcla de frutos secos, por ejemplo, conociéndola, no la poníamos muy a menudo. Y las gulas puedes ir cambiándolas por otra proteina, como atún, anchoas, palito de mar... También nos gusta poner queso de cabra, o feta, o fresco. Y echar sésamo, que además tiene mucho calcio. Cambias dos o tres ingredientes, y el aliño, y siendo ensalada, es un plato diferente. 

Ala, que aproveche. 

Os debo fotos de todo: del picnic, del castillo y de las ensaladas. Pero casi que lo dejo para otro día... o esto se queda sin publicar. 


jueves, 31 de julio de 2014

Algo no marcha bien

Pilar tiene 45 años.

Tras más de 20 años trabajando como autónoma tuvo que cerrar su tiendecita de botones y cremalleras porque la crisis se la llevó por delante. Como buena autónoma sin derecho a nada, no cobró ayudas, ni subsidios, ni nada de nada. Un autónomo, según dicen  las mutuas cuando algún ingenuo que cotizó por ello va a pedirles la prestación por cese de actividad, "cierra porque quiere" y no tiene derecho ni a la pena.

Pilar engancha en todo lo que se le pone por delante: en una panadería donde el jefe les obliga a vestirse la camiseta de su equipo de fútbol cuando hay partido... en una papeleria donde todos son jefes porque trabaja el padre, la madre, la hija, el hijo, la novia del hijo... cada uno cuando quiere y como quiere, pero a la hora de echar culpas, ya se sabe quien se las lleva... trabajos temporales, mal pagados, sin horarios y muchas veces sin respeto. Todo sea por ganarse un sueldecito, y cotizar.

Hoy Pilar está contenta. La han llamado de una empresa de limpieza, para ir a limpiar en oficinas. Le han prometido tres meses de sustituciones de vacaciones. Ha cobrado la primera nómina, y está contenta: 490 euros por 15 dias de trabajo sólo de mañanas. Muchas horas, pero sólo de mañanas. Puede pasar las tardes con su hija, aunque acabe molida por los madrugones que se pega.

Se encuentra con Roberta, en situación, en principio, similar a la suya: sin trabajo, con hijos, y que se lamenta continuamente de su suerte. Le cuenta lo que ha ganado, lo contenta que está porque le han dicho que el mes que viene la llamarán de nuevo... no el mes completo, no jornada completa, pero "algo es algo"... y todo sea por meter cabeza. Le comenta que pruebe a enviar su curriculum, quizá tenga suerte y la llamen también.

Bah, le dice Roberta... ¿490 euros por levantarte a las 6 de la mañana, llegar a comer casi a las tres, pasar calor, pagar autobús...? Sin madrugar, ni pasar calor, ni mover un dedo gano casi lo mismo... porque cobro el subsidio y como no tengo ingresos... me lo van renovando. Yo por ese dinero ni salgo de casa.

Pilar se queda de piedra. Se siente feliz por haber ganado ese dinero, por haber "metido cabeza" en un trabajo donde la aprecian y en el que, aunque parezca mentira, se siente a gusto porque aquí la tratan con respeto.

Y yo me pregunto: ¿qué está fallando aquí? ¿qué marcha mal cuando se puede dar esta situación... de una persona que se permita no querer trabajar, y casi reirse del que lo hace, porque gana lo mismo sin hacer nada? ¿qué clase de ciudadanos somos que lo oimos y callamos? ¿qué sociedad o qué cultura genera esta forma de ser o pensar?

Mi padre, hace muchos años, me dijo una frase un día que empecé a decir lo que haría si me tocara la loteria: "Nunca aspires a nada que no hayas ganado con tu trabajo". Se me quedó grabado. Lo recuerdo muchas veces. Creo que es un buen lema. Pero hay gente que tiene otros principios.

Y CONSTE: sé que hay gente que come gracias a los subsidios. Gente que lleva meses y años levantándose por la mañana a buscar trabajo, y se engancha a lo que sea, sea por un dia, por dos horas o una semana. Sea de "lo suyo" o de lo que no ha hecho nunca. Que si les sale curro para una tarde piensan que quizá su mala racha pueda haber comenzado a terminar. Y que si no les sale intentan que el desánimo no se apodere de su vida. Lo sé y a la cabeza me vienen varios nombres y apellidos. Personas que nunca pensaron verse en esa situación.

Por eso me revienta la gente que no sólo hace de los subsidios  y las ayudas su medio de vida... sino también su modo de insultar y humillar  a gente que como Pilar a estas horas ya duerme porque mañana se levantará a las 6 de la mañana, y lo hace con una sonrisa aunque le duelan los riñones o el friegasuelos le haya hecho salir sarpullido en las manos.

Aclaro: Los nombres, edad y profesión son "maquillados" pero la conversación, total y absolutamente real.

sábado, 3 de mayo de 2014

La vida me arrastra...

Varios meses sin publicar... sólo actualizo los libros que voy leyendo... Si es que no tengo tiempo de nada... La vida me arrastra.

lunes, 10 de febrero de 2014

Vecinos

Hace casi 14 años que vivo en mi casa. Cierto es que paso casi todo el dia fuera, que no subo y bajo catorce veces para comprar el pan y la verdura, por ejemplo...y que mis vecinos llevan una vida similar a la mía. Cierto que cuando vine a esta casa casi todos tenían a los hijos ya adolescentes y mi hija nació cuando ya llevabamos cinco años viviendo aquí... lo que hace que quizá no compartas ciertas cosas, o el hecho de que te saquen 10 o 15 años haga que tampoco surgan muchos temas de conversación en el ascensor... Pero lo cierto es que añoro la relación que tenía (y sigo teniendo) con los vecinos de casa de mi madre. Sin ser una relación de amistad (salvo con Pili, la vecina de rellano... gran amiga de mi madre... con detalles de los que te llegan al alma)... con el resto, con la mayoría, la relación es de gran cariño... merito en gran parte de mi madre, pero dos no se quieren si uno no quiere... ¿no? Pero lo de hoy ya ha sido el colmo: Llegaba yo hoy a casa, abro la puerta del patio, y a lo que la voy a cerrar veo a cierta distancia a un vecino. Jolin, con el frio y el viento que hacía hoy... le espero. Siempre espero. Es de educación, buena vecindad... somos vecinos, compartimos edificio, no somos borregos en un establo. El vecino llega, no sé ni si me saluda, porque normalmente le oye el cuello de la camisa, en ese momento quiero pensar que dice "hola"... entra... empuja la segunda puerta, no la suejta,asi que me da en las narices porque yo vengo detrás, después de sujetarle la primera puerta... llega al ascensor, se mete, pulsa el botón... y sube para arriba... y yo me quedo fuera... Una cosa es ser un maleducado... esto no sé ni cómo describirlo... Eso sí... la próxima vez le va a sujetar la puerta el monstruo del lago ness, si es que existe... porque servidora no va a volver a hacer el idiota.

viernes, 8 de marzo de 2013

8 de marzo


Hoy es el día de la mujer.
 
                      Antes era el de la mujer trabajadora, luego quitaron lo de trabajadora, se vé que para igualar más a todas las mujeres, a las trabajadoras y a las no trabajadoras, claro que salvo alguna de las que salen en la prensa del corazón, todas las mujeres trabajamos. Unas fuera de casa, otras dentro de casa, y otras dentro y fuera de casa.
 
                      El origen de la celebración de este día fue, si la memoria no me falla, porque paso de buscar en internet y me fio todavía un poquito de mi memoria, rendir homenaje y reconocimiento a un grupo de mujeres trabajadoras en un tiempo que sólo las más humildes trabajaban, que murieron en un incendio en una fábrica textil en la que metían más horas que un reloj, sin ningún tipo de prevención de riesgos, ni derecho laboral ni nada por el estilo. Y no me parece mal. El homenaje, quiero decir.
 
                       Pero yo me pregunto... ¿y los hombres? ¿qué pasa? ¿que no trabajan? ¿que no hay que reconocerles nada? Yo miro mi entorno... mi padre ...trabajaba de sol a sol, y le daba todas las vueltas del mundo a la cabeza para que el trabajo fuera bien, para darnos una educación a sus hijos, para que el futuro nos fuera más fácil... mi madre había trabajado de joven, hasta que nací yo. Y luego siguió trabajando, en casa, criándonos a nosotros, cuidando a su madre, a sus suegros, y a sus nietos después. Yo trabajo fuera, principalmente, porque mi marido lleva unos años en paro y trabaja dentro, y no me deja hacer nada. Mi hermano trabaja dentro y fuera...
 
                   Y yo me pregunto: ¿porqué las mujeres tenemos nuestro día y los hombres no? ¿su trabajo no cuenta, su trabajo no vale? Asi que como yo pienso y siento lo que pienso y lo que siento...
 
FELICITO EN EL DIA DE HOY A TODOS LOS HOMBRES Y MUJERES QUE DENTRO Y FUERA DE CASA, O DONDE SEA, LUCHAN DIA A DIA POR SUS FAMILIAS, POR SACARLAS ADELANTE, POR HACERLES FELICES, POR EDUCAR A SUS HIJOS, POR APOYAR A SUS MAYORES, Y TODO LO HACEN DE CORAZÓN.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Desde el otro lado del mostrador

He escrito y borrado, vuelto a escribir y vuelto a borrar este post varias veces. De hecho, no sabía ni cómo titularlo, la inspiración del título me la ha dado mi amiga Mari Luz, del blog "Alguna cosa más".

No sé muy bien cómo expresar, o cómo explicar, o cómo transmitir...

Y es que no termino de entender que interés puede tener una tienda en vender pan justamente el día de Navidad, o el día de Año Nuevo. No lo puedo entender. Tampoco puedo entender al que baja a comprar el pan ese día. No lo puedo entender. Quizá sea porque tengo amigas a las que les toca dejar a sus familias esa mañana para vender el pan a quien no puede prescindir de él (tremenda tontería... de toda la vida se ha congelado el pan si al día siguiente no se iba a comprar)... o porque me imagino lo que me fastidiaría si me pasara a mí... Pero es que no lo puedo entender.

El día de Navidad pasé por la puerta de una de estas tiendas "somos tan buenos que abrimos hasta en Navidad", eran las 2 y media, yo me iba a comer con mis "adorados" suegros (modo irónico superlativo)... y la fila salía por la puerta. Y yo me paré a pensar en las dependientas... que seguramente tendrían a sus hijos, maridos, padres, hermanos, primos... esperando en casa, para comer... y sinceramente, la gente que estaba allí haciendo "la gracia" y comprando el pan ese día y a esas horas... como que me cayeron pelin mal.

Este año otros establecimientos se han subido al carro de las tiendas que abren el día de Navidad, y el día de Año Nuevo... y no entiendo porqué...  Del mismo modo, cadenas de supermercados que abrieron el día de nochebuena hasta bien entrada la tarde, y  lo harán también mañana, día de nochevieja... sigo sin poderlo entender...

Abrir en festivos tan señalados no creo que dé ningún tipo de prestigio a una tienda... más bien al contrario...
Quizá si los clientes lo dejaramos más claro, los empresarios lo entenderían mejor.







domingo, 2 de diciembre de 2012

Defendamos el pequeño comercio

Cuando recuerdo mi infancia... me vienen a la cabeza momentos que me hacen sonreir:

* Cuando entraba con mi madre a la tienda de "La Petra" en la calle Ganivet. Tenía una tortuga de tierra, que de vez en cuando desaparecía. Así que si al entrar la veías... estabas de suerte. Era una tienda muy oscura, así la recuerdo yo, al menos, desde mi altura infantil. Luego, de un poco "más mayor", cuando mi madre no sabía cómo entretenerme las tardes de verano en casa, me mandaba a compar "una longaniza, bien sequica, ella ya sabe como me gusta"...
* Enfrente de La Petra estaba el mercadillo Ganivet. El primer puesto, a la derecha, era la panadería, donde mi madre compraba el pan integral para mi padre. Le traían unos panecillos integrales, redondos, siempre le guardaban los tres que mi madre se llevaba. A continuación estaba la verdulería del Sr Nicolás, que si mi madre hacía compra grande nos la traía a casa en una caja de madera. Después, el puesto de pollo de La Mari... me encantaban aquellas enormes tijeras de despedazar el pollo... y cómo me llamaban la atención los ganchos del conejo... enfrente había una carnicería... y qué guapos me parecían los hijos del carnicero, que eran bastante mayores que yo... El día que ibamos a la carnicería mi hermano y yo nos pegabamos la tarde jugando a cortar filetes de carne de plastilina. También recuerdo a Divina, entrando a la izda (productos de limpieza), las botas de agua de la pescatera de la esquina, el puesto de los menúceles, con aquella señora tan simpática y sonriente, que tuvo un accidente de tráfico que casi no lo cuentan...
* Con mi padre iba a comprar la prensa los domingos, a Palacín. Siempre sabían el periódico que se llevaba, los coleccionables por fascículos que se recogía, los caramelos que nos gustaban a mi hermano y a mí (quién me iba a decir, años después que una de mis mejores amigas iba a ser la hija de aquel señor tan simpático).
* Si mi madre no me había podido traer el bocadillo, me compraba un bollo en "La Aurora", la pastelería de al lado del cole, donde además comprabamos de vez en cuando alguna chuche. Recuerdo con cariño a la dueña, Aurora, que siempre andaba regañando con su hermano. El día que me enteré que había muerto fue como si una parte de mi infancia se hubiera ido con ella... esos paraguas de chocolate colgando del escaparate.. y el día que me dijo que qué pestañas tan bonitas tenía... Y cuando venía mi padre, me compraba una palmera de coco en La Electrica... hummmm...
* María Galán, la papelería donde compraba las cosas de papelería que nos pedían "para esta tarde" o que se me había olvidado pedir a mi madre hace un mes...

Todos estos establecimientos han cerrado, ya no existen... (el mercadillo sí que existe, con otras personas, aunque como casi todos los mercados de barrio, anda de capa caida)...
Si os fijais... no os he contado lo feliz que era cuando iba con mi madre a comprar al Corte Inglés... o al Alcampo. Y también fui alguna vez... pero son sitios despersonalizados, donde no se saben tu nombre, donde no te guardan lo que saben que te gusta, donde no te llaman por tu nombre... ni ellos pueden coger cariño a un cliente... lo ven hoy... a saber cuándo lo volverán a ver...

Muchas veces pienso que voy a coger un día una cámara de fotos y voy  a hacer fotos a los pocos sitios de mi infancia que aún siguen abiertos, porque a este paso, no me va a quedar ninguno. Y cuando un sitio de esos cierra... es como si un poco más de mi infancia se fuera con él.  (Las que sois de Zaragoza, ¿no os dio penita el día que cerró Tupinamba, o la libería Lepanto, o la mercería de vuestro barrio?)

¿Y todo esto porqué? Pues porque se acerca navidad. Y poco o mucho, en general, todos consumimos un poco más que el resto del año. Y os pido lo mismo que he escrito en mi face: que cuando penseis en ese regalo que le hará tanta ilusión a vuestro padre, hermano, amiga, hijos... no lo asocieis de inmediato a la estantería del centro comercial, o a la gran superficie. Pensad en esa tienda de barrio, que no es una franquicia, pero te esperan con la sonrisa en la cara. Que no tiene un escaparate de diseño, pero buscan complacerte y si no tienen lo que buscan, intentan conseguirlo, o darte una alternativa a lo que buscas. Que te preguntan directamente qué quieres y para qué o quien lo quieres... Que no sale en la tele... pero cuando al día siguiente te cruces por la calle al que te atendió, seguramente te devolverá el saludo. También puede ocurrir que  lo que buscas no lo venden en tu barrio... pero igual sí en el barrio de al lado, donde descubres de repente una calle muy bonita sin luces ni música, pero con una tienda muy agradable esperando que compres ahí el regalo ideal para tu amiga.

Debo confesar que los reyes de mi hija casi todos son del Carrefour... por un lado, por la oferta de descuentos que lanzan si compras pronto los juguetes... por otro lado, porque no hay tantas jugueterías en mi entorno... Pero ya me he plantado. Lo de mi hermano lo he comprado en una relojería del barrio donde no había entrado nunca, y donde me pegué, y no exagero, hablando 45 minutos con el dueño. Primero, explicándole lo que quería y para qué lo queria. Me llenó el mostrador de cosas... incluso aunque como me dijo "algunas no son lo que me has pedido... pero quizá no sepas que también existen... y a lo mejor te gustan más"... se tomó su tiempo en explicarme cómo funcionaba... y que si el destinatario quería pasarse a que se lo explicara... sin problemas. Después... pues el tema habitual, la crisis, los autónomos... compartimos un rato de amarga charleta hablando de lo que supone ser autónomo... y me despedí con la sincera intención de volver de nuevo cuando necesite algo de lo que él vende.  Eso, por muy atenta que sea la persona que te atiende en una gran superficie, no lo encuentras.

Por no hablar de la inmensa tristeza que siento cuando camino por una calle y veo un local tras otro vacíos, o en liquidación por cierre. Se nos muere el comercio, se nos mueren las calles, la vida de los barrios.

Tenedlo en cuenta por favor cuando compreis vuestros regalos, o la cena de navidad...

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Pregunta existencial

¿Porqué las tiendas que venden tallas más allá de la 44 se denominan tiendas de "tallas especiales" y sin embargo las tiendas de tallas más pequeñas se llaman tiendas de "tallas pequeñas" o incluso "petites" que suena tan mono?

miércoles, 5 de septiembre de 2012

¿Sabe usted sumar?

¿Qué pensariais si comenzaran una entrevista de trabajo con esta pregunta?
¿O si la pregunta fuera si sabes escribir sin graves faltas de ortografía?

Seguro que habría quien lo considerara una tomadura de pelo, o una falta de respeto...

Continuamente estamos escuchando que se está primando la juventud sobre la experiencia.
Y yo añadiría: y la buena apariencia sobre la buena preparación.  Y esto último... a los tres lados de la partida: empresas, trabajadores y clientes.

Os cuento brevemente:

Clienta que necesita contratar a una chica para una tienda de artículos de regalo. Por supuesto, ha tenido todos los currículums del mundo para elegir. Escogió a una chica joven ... guapa (guapisima)... simpática... de aspecto impecable (mechas, uñas, ropa supermegamaravillosa, todos los accesorios del mundo, y con muy buen gusto, todo hay que decirlo...)... hablar suave... A mí me recordó... y no quiero ofender a nadie... a las trabajadoras de cierta entidad bancaria que al menos en Zaragoza son todas clónicas la una de la otra...

Pues bien... empezó a trabajar la semana pasada... y hoy me ha venido mi clienta, desesperada de la vida: la chica no sabe sumar, ni dar las vueltas más elementales si no usa calculadora. Y si se descuida, le pone un cartel en el escaparate con tal falta de ortografía que hubiera roto de inmediato los cristales de todo el vecindario.

Y me decía: claro... yo buscaba una chica mona, simpática, acorde con el tipo de tienda... y me dice: no quería alguien mayor, y pensé que siendo guapa sería más agradable a la hora de entrar en la tienda... pero me encuentro que para dar las vueltas más elementales si se estropea el TPV no puede si no es con la calculadora... y que no sabe qué se escribe con B-V, o con H o sin ella... Dios mío... yo no pensé en preguntar estas cosas, que son cultura general...

Y los cinco minutitos de conversación, me han dado para pensar toda la mañana:

-¿Porqué una chica guapa y jovencita tiene que tener ventaja a la hora de conseguir un puesto de trabajo de dependienta? ¿Las señoras de cincuenta años no saben vender ropa o regalos? ¿Su experiencia no sirve de nada?
-¿En qué punto está la educación en este pais, que una persona puede acabar la educación obligatoria sin saber dar unos cambios, sin saber hacer una suma de las facilitas, o sin tener una ortografia "aceptable"?

Hoy lo hablaba con mi marido... a mi hija siempre le digo que tiene que estudiar mucho muchisimo para formarse, para ser lo que quiera ser, me da igual, pero tiene que tener una formación. Un dia me dijo: mamá, es que yo quiero ser payaso... y yo le dije: pues para ser payaso hay que saber leer muy bien, y escribir mejor, para poder hacer unos guiones graciosos, y originales. Y me dijo: alaaaa pues es verdaddd...

En fin, no sé... es triste, muy triste... todo... la educación, los principios laborales, la falta de inquietudes culturales de muchas personas... en fin... todo...


sábado, 1 de septiembre de 2012

Comienza septiembre

Tenía yo una amiga que siempre decía que pasarnos la semana esperando que llegara el fin de semana era como perder 5 días de vida de cada 7.

Llega septiembre... un mes odiado, en general, por la vuelta "a la rutina".

Mi hija, sin embargo, está emocionada por la vuelta al cole.

Y yo me pregunto: ¿porqué no nos tomamos septiembre con una tremenda ilusión? No vamos a perder un mes de cada doce, en nuestra vida.

Quién sabe qué cosas bonitas nos puede traer...

Para empezar... el post lo escribo de morado... el color favorito de mi hija... ¿quién dijo que los blogs tienen que tener tinta negra?

miércoles, 1 de agosto de 2012

Desilusiones

Hoy no estoy triste, ni siquiera enfadada... hay cosas que no merecen lo uno ni lo otro, pero sí... desilusionada.

Llevo unos meses que de vez en cuando sufro una desilusión...

Y no hablo de una desilusión material, tipo "me hacía ilusión tal cosa y me he quedado sin ella", o "me hacía ilusión tal plan y se ha ido al garete"... ese tipo de desilusiones no suelen tener mayor trascendencia aunque de primeras te fastidien...

No... yo hablo de desilusiones de estas que te hieren el alma...

Cuando murió mi madre, sufrí una gran desilusión con mi familia. Las personas más cercanas a mí, las "de verdad" lo sabeis... La terrible bofetada que sentí, que sentimos, mi hermano y yo, y a la que todavía no encuentro explicación. Me duele, sobre todo, no por mí, sino por el recuerdo de mis padres. En fin... tampoco me quiero extender mucho... pero aún hoy, se me hace un nudo en la garganta y se me llenan los ojos de lágrimas al escribir esto.  Ha sido, hasta ahora, yo creo, la peor desilusión que he sufrido nunca en la vida. Y rezo al cielo que sea de verdad la peor que sufra en la vida. 

Estos dias atrás he sufrido otra desilusión.  Una desilusión a años luz de la anterior. No ha venido de mi ámbito familiar, ni de amistades... pero me ha dolido, y mucho. Es fácil perder un cliente. Conseguirlo, sin embargo, es muy complicado. Durante años, yo he estado enviando clientes a un compañero de profesión, pero especialista en un área distinta a la mía, cuando algún cliente mío ha precisado de sus servicios. Yo los remitía a este compañero con la certeza de que él los antendería bien, que es lo que yo quiero para mis clientes. Nunca le pedí nada a cambio, ni tampoco lo esperé. Y lo digo de verdad. Es cierto que la dirección de los clientes ha sido siempre la misma: de mí para tí... él nunca me envió a nadie, pero bueno, entendí que quizá podía tener otros compromisos, y para mí lo importante era que mis clientes estuvieran bien atendidos. Estos días he sido yo personalmente la que he precisado su ayuda. Y le llamé en confianza, le conté lo que me pasaba, un problema que me quitaba el sueño...  Y me he sentido "la última de la fila"... que me ha dejado para el final... que mi tema ni siquiera lo ha atendido él personalmente, sino que me ha derivado a su ayudante, sin decírmelo siquiera... Y me ha tenido una semana detrás de él, corrigiendo sus errores, y eso que yo no soy especialista en su área... Y cuando ha querido... ha atendido lo mío. Para mí, ha sido una tremenda desilusión. No esperaba una alfombra roja... ni un café con hielo...jajaja... pero si al menos que me diera el mismo trato que a cualquier desconocido que entrara en su despacho. Creo, que demasiado tarde, se ha dado cuenta. Y lo ha intentado arreglar. Pero el mal ya está hecho.

No estoy triste, ni enfadada. Y una cosa tengo clara:

NO PIENSO APRENDER LA LECCION.

Prefiero seguir desilusionándome con las personas que cambiar y ser una persona borde, o desconfiada. Prefiero ser la tonta de la película.

miércoles, 18 de julio de 2012

Nos han quitado la ilusión...

Nos han robado el dinero... pero eso no es lo peor... nos han quitado la ilusión...

Esta frase me la dijo ayer un Inspector de la Seguridad Social. Fui por un tema de un cliente que acabó muy bien, y de estas cosas que terminamos hablando de la situación del pais, de la cantidad de fraude que ha habido y sigue habiendo y... me contó en confianza, sin dar nombres ni demasiado detalles, fraudes que como dijo él... también explican la situación en la que estamos. No hablo de grandes fortunas, ni de personajes importantes... hablo de fraudes "a pie de calle"... que si cobrar el paro mientras hago chapuzas... que si cobrar un subsidio al mismo tiempo que cobro en negro el alquiler... que si no dar de alta a la empleada de hogar porque además ella lo prefiere porque así le dan la paga de emancipación... Eso también es robar al pais... Lo malo es que en la lucha contra esos fraudes se estaba encontrando con auténticos dramas humanos fruto de esta crisis.

Y entonces me dijo la frase con la que comienzo el post, refiriéndose a la crisis en general:

Nos han robado el dinero, pero eso no es lo peor, nos han quitado la ilusión.

Y qué razón... qué razón tiene este hombre... estos días estoy viendo a muchos de mis clientes, y efectivamente... ves a la gente sin ilusión, sin ganas de nada. De algún modo se sienten arrastrados por una corriente de crisis que por mucho que quieras luchar contra ella, te arrastra si así lo decide. 

Hace tres meses un cliente me dijo que había dejado de ver las noticias porque vivía más feliz sin saber nada de la prima de riesgo. HOy me ha dicho que iba a mirar de aguantar el verano, que en su trabajo suele ser temporada buena... pero que en septiembre, seguramente, cerraría... y eso que no tenía de qué vivir. Pero que se había cansado de luchar. Que no tenía ánimo ni ganas ni nada. Este hombre se dio de alta hace cinco años, con unas ganas increibles de comerse el mundo, con un buen proyecto de empresa, sin ánimo de pelotazo, simplemente, ganarse dignamente la vida y quizá crear un par de puestos de trabajo. De aquellas ganas sólo queda un enorme hueco, el proyecto se ha ido poco a poco a pique, y no por no lucharlo, por supuesto, nada de crear puestos de trabajo, y él, su mujer y su hijo de momento si comen todos los dias es gracias a sus padres y sus suegros.

Este es sólo un ejemplo... a diario veo muchos cuadros, muy muy duros. Y en todos ellos, además del trabajo, como me decía este inspector, falta la ilusión.

Eso es lo peor que nos podían robar. La ilusión, la esperanza, las ganas.

domingo, 6 de mayo de 2012

Dia de la madre

Hoy  no es un buen día para mí. De hecho, no estoy escribiendo esto hoy, lo he programado porque no quería que se quedara sin escribir, pero sé que hoy no voy a tener el ánimo para escribirlo.

Hoy es el día de la madre. Mi primer día de la madre sin mi madre. El puñetero calendario ha querido además que justo vaya a caer el día del primer aniversario de su muerte.

Son muchas las cosas que quisiera decir sobre mi madre, pero no sirven de nada porque no está ella para leerlas. Asi que os pego literales, las palabras de un artista que a mí personalmente no me gusta... pero cuando alguien tiene razón, es que la tiene:

"No dejéis que el tiempo decida. No dejéis que os gane... Llamad a vuestros padres ahora mismo para decirles que son lo mas importantes de vuestra vida."

Esto lo escribió en Twiter Alejandro Sanz, hace unos días. Su madre había muerto, y él expresó así su dolor. Conozco bien ese sentimiento porque es el que llevo arrastrando hace ya un año. 

Por si fuera poco, hace unas semanas leí algo sobre un estudio de estos tontos y absurdos que se hacen... pero entre muchas tonterías decía que las madres lo que más apreciamos de nuestra familia es un abrazo. Más que un gracias, lo que de verdad apreciamos es un abrazo. Y yo sentí que en muchas ocasiones dejé de dar abrazos, y besos, y de dar las gracias.

Y ya no tengo ni a quien llamar, ni a quien dar un abrazo, ni a quien dar las gracias... Y cuando pude hacerlo, no lo hice. O no tanto como hubiera debido... o como me hubiera mandado el corazón, si el corazón no hubiera estado estresado, agobiado, atontado... con esta vida absurda que nos arrastra.

En fin... no soy de dar consejos... pero... ahi teneis el teléfono... ¿a qué esperais? Llamad a vuestras madres porque sí, porque os apetece escuchar su voz y decirle: mamá, cuanto te quiero...



jueves, 16 de febrero de 2012

Jueves lardero...

... longaniza en el puchero.

Es una de esas fechas que nunca se me pasan. Que les tengo un cariño inmenso. Uno de esos recuerdos de la infancia...

Cuando yo era niña no se celebraba el jueves lardero. O al menos, no en mi entorno. Siempre pensé que era una costumbre del pueblo de mi padre (Illueca), porque mi padre salió de su pueblo muy niño, pero siempre mantuvo contacto con sus amigos de allí, de joven iba a fiestas, y a nosotros nos contaba las costumbres, las fiestas, los dichos, las tradiciones... de su pueblo.  Asi que como mi padre nos hablaba del jueves lardero, yo decidí que era una costumbre de su pueblo.

Jueves antes del miércoles de ceniza... comienzo de la Cuaresma... pues la tradición del jueves lardero (la de mi padre, la de mi casa...) dice que ese dia tienes que comer un guiso de longaniza. Un palmo de longaniza. Osea, los mayores un palmo grande, los pequeños un palmo más pequeño. MI madre hacía un guiso de patata, verdura, longaniza y huevo escalfado. Esto lo recuerdo desde que era niña. Y el soniquete: jueves lardero... longaniza en el puchero.

Luego ya poco a poco empezó a sonar fuera de mi casa... las carnicerias, algunas al menos, comenzaron a anunciar en sus escaparates la tradición, algunas panaderías comenzaron a vender lo que en otros sitios se llama bollo preñao, sólo que no de chorizo, sino de longaniza. En el cole de mi hija les reparten a todos los niños para merendar uno de esos panecillos... lo organiza la asociación de padres. Y me hace más ilusión que cualquier otra fiesta... me recuerda a mi infancia... a mi historia... a mi pasado familiar del que ya no volveré a "oir batallitas"...  

¿Sabeis que día es hoy? Pues hoy es... JUEVES LARDERO... LONGANIZA EN EL PUCHERO.

Me edito... porque esta entrada la había programado ayer... E imaginaos qué cara se me quedó cuando me cuenta anoche mi hija que en el cole les habían explicado que hoy era "una fiesta", y le digo: ¿ah, sí? ¿y qué fiesta es? Y me dice: mamáaaaaaa... mañana es SAN CHORIZO... no me digas que no lo sabías...

domingo, 15 de enero de 2012

Cosas, cosas, cosas...

A ver cómo lo explico...

Cuando murió mi padre, recuerdo que me encontré con "cosas"... no me refiero a cosas de valor sentimental, como su agenda, o el bolígrafo que siempre llevaba en la americana, o su cartera con notas y fotos personales... me refiero a "cosas"... cosas que no tenían una especial carga sentimental... quizá porque él no les tenía un cariño especial, o porque igual no llegó ni a utilizarlas. Pues... no sé... por ejemplo pienso en un ¿bade? (no recuerdo si se llama así), de mesa, que alguien le regaló, de madera, muy bonito, sí, pero no demasiado práctico, que él no llegó a estrenar. Y que todavía tengo por ahí. Me da no sé qué tirarlo... es bueno, es bonito, seguro que a quién lo compró le costó una pasta, pero a mí no me resulta práctico...  no sabría a quien regalarlo... y desde luego en ebay no me lo iba a comprar nadie...

Recuerdo además que cuando mi madre me decía: ¿quieres tal cosa de tu padre? Yo no quería nada... porque el recuerdo de mi padre, lo que él fue para mí... no estaba en sus cosas... aunque paradojicamente, me negaba a que mi madre tirara o diera ninguna de sus cosas. Gracias a Dios no me hizo caso, y cuando le dije: mamá, si quieres cogemos la ropa de papá y la llevamos a las hermanitas de los pobres... mi madre me dijo: Elena... hace meses que las llevé con tu hermano.

Estuve unos años con mucho desapego por la cosas, no guardaba recuerdo de nada, ni de nadie, ni siquiera me hacía fotos en acontecimientos familiares, ni en vacaciones, por ejemplo. Porque sabía lo que duele, cuando faltas, y quien te quiso se encuentra tus cosas, o tus fotos, y no sabe muy bien qué hacer con ellas, porque tirarlas duele, guardarlas todas es imposible e inútil, y las que podrían reuitlizarse por otra persona... no siempre sabes dónde entregarlas. (No me refiero a ropa, eso supuestamente siempre hay quien la pueda utilizar. Y subrayo lo de supuestamente... ).

Hace unos meses murió mi madre. Y de nuevo, la historia se repite. Por poner un ejemplo... mi madre era lectora empedernida. Ahora tengo estanterías y estanterías de libros. De mi madre, y de mi padre... algunos nos interesan a mi hermano o a mí, o son obras de la literatura que te gusten o no, deberían estar en casa, sobre todo cuando hay niños en edad escolar. QUizá a ellos sí les interesen, o simplemente, tengan que leerlos un día. Pero hay muchos, muchos libros, que ni a mi hermano ni a mi nos interesan, ni les tenemos un especial cariño, ni sabríamos a quién regalarlos... Pero me niego a encerrarlos en cajas en un trastero. Menos, tirarlos al contenedor azul... MI hermano me dijo que si no los queríamos conservar, y no sabiamos a quien regalarlos, podíamos venderlos en ebay. No es por el dinero es... porque si alguien los compra, será porque para él (o ella) sí tengan un valor. Parecerá una tontería... pero he vendido dos... que para mi hermano y para mí no tenían valor sentimental (no tengo recuerdo ni de mi padre ni de mi madre leyendolos)... y los dos compradores al recibirlos nos han hecho comentarios del tipo "llevaba tiempo buscándolo, voy a disfrutarlo con mucho interés". Lo de menos es el precio... lo importante es que esos libros van a tener "vida".

Preparando los papeles de la herencia de mi madre, en la notaría... me eché a llorar. QUé poco profesional... por mi trabajo he preparado cientos de trámites similares, y para mí siempre han sido rutina. Pero claro, cuando es para tí que preparas una herencia... duele. El oficial de la notaria, me dijo una de esas frases que escuchas, y que se te queda grabada... porque encierra verdad: "Es muy duro desmontar una casa. Porque además, las llenamos de cosas... de un modo un poco absurdo... Cosas que sabemos que igual no las volvemos a usar, o a las que no les tenemos un cariño especial... pero ahi están... para el que viene detrás".

El otro día salió el tema en la oficina. No somos especialmente ecologistas, ni anticonsumismo, ni proreciclaje... pero comentamos, mi hermano y yo, con nuestro empleado, la sensación que da tirar ciertas cosas porque tú no las usas, o no las necesitas... sabiendo que alguien en algún lugar sí les podría dar nueva vida. Pero en esta sociedad de consumo el usar y tirar está a la orden del día. Además, en España parece que más que en ningún sitio: las tiendas de ropa o de otras cosas de segunda mano parece que están mal vistas, como si fueran de pobres (como si ser pobre fuera una deshonra, jolines... que eso es muchas veces cuestión de mala suerte)... como si el ofrecer algo usado a alguien pueda ser motivo de ofensa... las tiendas que compran/venden artículos usados sólo las usa una minoria... llevar allí las cosas es casi casi signo de "desesperación económica"...

Por poner un ejemplo: yo tengo una mesa de máquina de escribir en la oficina (siiiii... para ciertas cosas aún se usan esos aparatos antiguos... siiiiii)... mesa que rescatamos junto a unos cubos de basura. Estaba nueva, impecable, limpia... y ahi la habían dejado. La vimos, aún vivía mi padre... nos echamos una mirada los tres... y no hizo falta más: la mesa se vino a vivir una segunda vida con nosotros. Hay veces que lo cuento y me miran con cara de "será cutre"...

Sin embargo, tengo un cliente que por motivos de su trabajo viaja mucho a Francia o Inglaterra a "ferias" o... no sé como se llaman, no recuerdo... donde la gente lleva las cosas que tienen en sus casas, en sus trasteros, que ya no usan, o no quieren... para darles una segunda vida.

¿Qué tiene de malo reutilizar cosas? ¿porqué ese afán en acumular acumular acumular? (independientemente de mis reflexiones del principio... que ese acumular luego hace daño a quien viene detrás). Pero al mismo tiempo... si una persona quiere reutilizar... o no le importa comprar algo usado... o no le importa regalar algo que no usa, pero que sabe que otro podría usar... pocos recursos tiene... no existen muchas formas de poder hacerlo...  y no tendría porqué ser tan complicado...

Como muestra, un botón: en el cole de mi hija llevan ya dos años haciendo un intercambio de libros usados, tanto los peques como los padres. Yo no he podido participar ninguno de los dos años, el primero estaba de reposo yo, el segundo estaba con mi madre, en la clínica. Espero no perdérmelo este año. Precisamente por el cariño que siento por los libros, me gusta darles vida nueva...


domingo, 6 de noviembre de 2011

Echo de menos...

Nuestras charradas los domingos por la mañana, de todo y nada, mientras mi costi y mi hija aún dormían...

El cafecito de primera hora de la mañana, camino de la oficina, cuando entraba "diez minutines, que se me ha hecho tardísimo".

Que sonara el teléfono justo cuando yo misma iba a marcarlo.

Cotillear de los programas del corazón y que me contaras la última ruptura de la Esteban, y que te enfadaras cada vez que te decía que esos programas son un montaje y que todo es un guión, como en una película. "Pues para ver desgracias en el telediario prefiero ver eso, y al menos me entretengo".

Que me hablaras del último libro que habías leido, o que me contaras qué libro habías comprado.

Tu voz cantarina al abrir la puerta por las tardes, cuando te llevaba a Sara para merendar.

Echarte la bronca por darle chocolate.

Las canciones que cantabas a tus nietos, para que durmieran.

Poder llamar a preguntarte cómo haces tal o cual guiso, que yo no me acuerdo.

Que me echaras un grito cuando llueve y  me da la neura por mis problemas acuáticos.

Tu tortilla de patatas.

Que me digas "abrigaté más, que vas ligera de ropa, mira que hoy hace cierzo"

Que me preguntes qué regalo quiero para Navidad y te enfades cuando te digo que no necesito nada.

Las historias familiares que nos contabas. Ahora es como si me quedara sin pasado.

Enfadarme contigo, pedirte perdón.

Decirte que de tan buena que eras, cuando te murieras te ibamos a hacer santa.

Tu olor, tus manos, tu voz, tu risa, tu mirada, tu sonrisa...

Echo de menos tus conversaciones con mi hija, la paz y calma que le transmitías. Lo feliz que ella era contigo. Todo lo que hubieras podido compartir con ella, todo lo bueno que le hubieras podido enseñar. Los ratos que os habeis perdido.

Tus consejos.

Hoy hace seis meses que ya no te tengo, y cada vez te echo más de menos.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Pequeñas decepciones...

Hoy he tenido dos pequeñas decepciones.

La primera... no demasiado grave. Nada que no cure el tiempo y un par de platos de morcilla... :)
Y es que esta mañana han pasado a recogerme a la oficina El Caballero de la Rosa Azul, y su Bella Dama, Lamamma... y nos hemos ido a donar sangre. Ya comentaba en otro post por aquí que quería vencer mis miedos, y donar.
Total... que una vez convencida... voy y resulta que estoy baja de hierro... no he podido donar.
Ha sido para mí una pequeña decepción. Pero no pasa nada. Como soy maña de pura cepa, por parte de padre y madre, del mismo centro de Mañolandia... ahora ya es cuestión de cabezonería... amenazo con volver... la semana que viene a la otra... y donaré, vaya que si donaré.

La segunda... me ha dejado un poco plop. Os cuento: esta mañana he salido tempranito de casa, a eso de las 8 de la mañana. Aclaro que vivo en un parque, y para pasar del parque a la avenida hay una zona de porches. PUes bien, al atravesar esos porches, me ha llamado una mujer. Sería de mi edad, más o menos. Indigente. Con un perro. Me ha llamado a lo lejos, pero esperando que me acercara yo a ella, y no ha hecho gesto de acercarse, más bien al revés, si me acercaba mucho, ella daba un paso hacía atrás, no sé, como no queriendo molestar.
Me ha dicho que perdonara por molestarme, que veía que iba a paso ligero "igual llegas tarde a trabajar"... me ha contado que lleva unos dios durmiendo en el parque, que el perro lo había encontrado por allí, y que una vecina le había dado una correa y pienso para el animal. Que iba a ir a comer al Comedor del Carmen (es una parroquia de Zaragoza que lleva muchos años dando de comer a indigentes y gente necesitada), pero que esta noche había llovido, y aunque se había refugiado en los porches, tenía frío. Y que si le podía dar para tomar un café caliente. Que le perdonara por molestarme, y por hacerme parar camino de dónde fuera. No soy de dar dinero en la calle... Pero he pensado que efectivamente... pasar la noche en la calle, con la que ha caido... tenía que estar destemplada... Y que al menos me estaba contando su historia, para pedirme dinero para un café, en vez de sacarme una navaja para exigirme la cartera. Y he pensado que con esta crisis estar a un lado o al otro de la historia, es cuestión de suerte, muchas veces. Asi que le he dado... para más que un café. Alargando la conversación... ya tenía el dinero... aún me ha preguntado si sabía si en el comedor tendrían duchas para asearse, porque hacía dias que no había podido lavarse en condiciones. Le he dicho que no lo sabía, pero que preguntara allí, que seguro le podían orientar. Y me ha dejado pensativa, la verdad.

Después de la decepción de la no donación, ha llegado la segunda... porque a la hora de comer, bastante lejos del Comedor del Carmen, lo que son las casualidades (de las que hablaba Mari Luz el otro día en su blog)... la he visto...he pasado a su lado,  justo al lado de casa de mis suegros. Estaba en la puerta de una tienda de alimentación, no le habían dejado entrar... supongo que por el perro... y estaba pagando un brik de vino. No me ha visto... pero era ella... sin lugar a dudas. Y no sé... me he quedado un poco plop...  Y no porque estuviera gastando el dinero que seguramente le habrán dado a lo largo de la mañana otras personas como yo... sino porque ni estaba comiendo en el comedor, ni tampoco estaba preguntando por esa ducha... no sé... me ha dado mucha pena...