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sábado, 26 de octubre de 2013

¿Qué pasa si se cae la tortilla al parquet?


Ir a cenar a casa de mis tíos a veces era como ir a un museo.

Había que tener cuidado de no tocar lo que se rompe, de no manchar lo delicado, de no acercarse más de la cuenta a nada, por si acaso... Así lo recuerdo yo, de mis meriendas de niña allí.

Por ejemplo... el parquet. Los niños cenabamos en la cocina porque sino, el parquet se podía estropear. Que no cayera una miga, que la mancha no se iría jamás. Cuidado con el calzado, que no lo rayara...

De pronto, en medio de la cena, oías a mi padre con voz muy seria:

- Oye... ¿si se me ha caido un trozo de tortilla al parquet no pasa nada, no?

Mi tía saltaba como un resorte a por un paño adecuado para quitar la tortilla y limpiar de inmediato la mancha. Cuando llegaba junto a mi padre se daba cuenta de la broma...

Así era mi padre... que el año que Marisa Naranjo se equivocó y todos en España tomaron mal las uvas, en mi casa todos las tomamos bien porque ya estabamos "entrenados"... mi padre todos los años nos tomaba el pelo, jugaba a confundirnos... por Dios... todavía me parece oirle en cada Nochevieja, dando los cuartos, con la cucharita del café golpeando la copa de champán...jajajaja

El día 20 hizo 17 años que se fue... que el destino lo arrancó de nuestro lado... que nuestra vida se rompió...

domingo, 5 de mayo de 2013

Feliz Día de la Madre

Hoy va a ser un día durillo... porque a la felicidad de que mi hija me abrace y me felicite, se une la tristeza de que yo no tengo a mi madre conmigo, para abrazarla y felicitarla.

Mañana hará dos años que ya no la tengo conmigo, y parece que fue ayer que me daba "sabios consejos", aunque el más importante fue su vida misma, su ejemplo.

No la tengo conmigo, pero todavía sigo recibiendo su mejor regalo: el orgullo de su recuerdo. La certeza de que fue una persona maravillosa, como me lo demuestra cada llamada de sus amigas, que encierra todo el cariño que de ella recibieron, y que ahora ellas nos devuelven a nosotros, casi sin darse ni cuenta, a mi hermano y a mí.  Y es una enseñanza, para mí lo es.

Así que voy a hacer "como las abuelicas" estas que dicen "más sabe el diablo por viejo que por diablo"... y os repito, como digo alguna vez: no olvideis llamar a vuestras madres, o mejor, ir un momentin a su casa, y darles un abrazo bien fuerte, y decirles cuánto las quereis. Es importante para ellas, pero creedme, también es importante para vosotr@s.  Los únicos abrazos que duelen son los que no se dan.


martes, 23 de abril de 2013

Libros,galletas y sentimientos

23 de abril.
Día del libro. Día del libro porque se conmemora la muerte de Cervantes y Shakespeare.
Además, es el día de Aragón (y de Castilla León).

Por eso en Zaragoza tenemos fiesta, y por eso el Paseo de la Independencia se llena de puestos de libros.
Todos los años nos gusta bajar al Paseo, dar una vuelta, mirar los libros, las novedades, y comprar un libro a Sara. O mejor... dos. Uno siempre se lo compramos nosotros, y el otro, hasta que  murió mi madre, se lo regalaba ella. Siempre nos decía: comprarle un libro de mi parte...

Un año le regaló dos. El que le compramos nosotros de su parte, y otro que se agenció ella... y eso que apenas salía a la calle.  Se lo recomendó la moza de la papelería de al lado de casa. Un comercio tradicional, de toda la vida, donde por teléfono le orientaron, le recomendaron, y se lo dieron a la señora que iba a ayudar a mi madre en las cosas de la casa. Recuerdo que me gustó tanto que bajé a darles las gracias por el consejo y por la atención que tuvieron con mi madre. (Cosas así marcan la diferencia entre la FNAC, por ejemplo, y una tienda de barrio).

Es un libro de recetas. Estéticamente me parece una preciosidad... quizá porque cuando lo veo es cómo si me entrara por los ojos todo el cariño con que fue comprado y regalado. Gastronómicamente es un horror. Las recetas claramente no han sido experimentadas. Pero bueno... todo se puede subsanar "sobre la marcha" (o casi todo).

Por eso cuando Sara se ha levantado de la cama y me ha dicho que hoy prefería quedarse a cocinar mejor que bajar al centro, he pensado: bueno... hacemos algo juntas... que no siempre tengo tiempo. Y cuando me ha dicho "quiero hacer una receta mágica..."... no lo he dudado.

Y eso que hoy no había azúcar en casa... juasss... da igual. Había una receta salada... estrellas de queso. Nosotras hemos hecho flores de queso. Y cuando digo que la receta era salada, y que las recetas gastronómicamente son un horror... queda claro cuando os digo que a esta receta le faltaba huevo, y le sobraba sal. Pese a que he añadido un huevo y más harina a la masa... ha quedado pelin salada. Pero da igual. Hemos pasado un rato tan bonito cocinando juntas...

Cada vez que hacemos alguna receta de este libro (que yo voy "apañando" sobre la marcha, echando más o menos huevo, más o menos azucar, más o menos leche...) no puedo evitar sentir una tristeza inmensa porque nunca se me ocurrió decirle a mi madre que le dedicara el libro. Un libro que nos volvió locas a las tres, de bonito que es. Que mi hija lo guarda como un tesoro... Nunca caí en pedirle a mi madre que le escribiera unas lineas...Quizá porque nunca pensé que un día no estaría aquí para disfrutar ella también de las recetas mágicas...

Sólo espero que si de verdad hay un cielo, ella pueda vernos disfrutar tantisimas horas, de este libro tan bonito, y los ratos que nos hace pasar juntas. Es un regalo que nos hizo, a las dos, un dia del libro de hace tres años. 

lunes, 28 de mayo de 2012

Helados para celebrar...

Que hoy hubiera sido el cumpleaños de mi madre.

Igual es de estar un poco loca... o desgarradamente triste...

Pero no quiero que mi hija recuerde la tristeza de la pérdida de su abuela... me gustaría que recordara la alegría de las meriendas compartidas... la complicidad de los secretos "cuando mamá no escucha"... las promesas de una sorpresa para mañana... el divertimento de los cajones del dormitorio... la felicidad de estar una sentada junto a la otra... haciendo cualquier cosa. Sé que mi hija olvidará todo eso... que algunas cosas no las recuerda ya... que es inevitable... aunque me resulte tan injusto y tan doloroso...

Pero sí puedo... mantener su espíritu... y mi madre no quisiera que hoy fuera un día de lágrimas... que también lo está siendo... mi madre me hubiera dicho: déjate de llorar, y haz algo especial con tu hija...

Así que ayer le dije a mi hija que como hoy hubiera sido el cumpleaños de la yaya, aunque ella no estuviera, podíamos hacer algo especial para celebrarlo. Me dijo que quería ir al cementerio, que ella nunca había estado en uno, y quería saber cómo son. Lo que me parece un poco duro para una niña de 6 años, que se va a encontrar de golpe con lo que es una tumba... y aunque yo le haya dicho mil veces que "lo que su abuela fue" aparte del cuerpo... está en el cielo... sé que ir al cementerio iba a ser un shock... vaya, que si mi madre se entera se levanta de la tumba sólo para decirme que si estoy loca o qué... llevar a mi hija allí porque sea su cumple...

Asi que... como diría mi madre... "me la he traido a mi terreno"... y nos hemos ido a comprar helados de postre. Se ha conformado con un Calipo, que es lo que me lleva pidiendo semanas, y a mí no me gusta, porque es un helado de hielo... pero para ella... pues era un capricho. (Ya de paso me ha recordado que la yaya cuando estaba en la clínica le hacía llegar huevos kinder, que yo le daba cuando llegaba a casa... asi que también ha caido el huevo...).

Igual es una tontería... pero para eso están las abuelas... para consentir a los nietos, y disfrutar viéndolos sonreir. Aunque cada vez estoy más enfadada con Dios... y probablemente no haya un más allá, ni un cielo, ni un "algo" que compense las injusticias que hay por aquí... me gustaría pensar que desde algún sitio... mi madre es feliz viendo a su nieta tomarse el helado que era su capricho.



domingo, 6 de mayo de 2012

Dia de la madre

Hoy  no es un buen día para mí. De hecho, no estoy escribiendo esto hoy, lo he programado porque no quería que se quedara sin escribir, pero sé que hoy no voy a tener el ánimo para escribirlo.

Hoy es el día de la madre. Mi primer día de la madre sin mi madre. El puñetero calendario ha querido además que justo vaya a caer el día del primer aniversario de su muerte.

Son muchas las cosas que quisiera decir sobre mi madre, pero no sirven de nada porque no está ella para leerlas. Asi que os pego literales, las palabras de un artista que a mí personalmente no me gusta... pero cuando alguien tiene razón, es que la tiene:

"No dejéis que el tiempo decida. No dejéis que os gane... Llamad a vuestros padres ahora mismo para decirles que son lo mas importantes de vuestra vida."

Esto lo escribió en Twiter Alejandro Sanz, hace unos días. Su madre había muerto, y él expresó así su dolor. Conozco bien ese sentimiento porque es el que llevo arrastrando hace ya un año. 

Por si fuera poco, hace unas semanas leí algo sobre un estudio de estos tontos y absurdos que se hacen... pero entre muchas tonterías decía que las madres lo que más apreciamos de nuestra familia es un abrazo. Más que un gracias, lo que de verdad apreciamos es un abrazo. Y yo sentí que en muchas ocasiones dejé de dar abrazos, y besos, y de dar las gracias.

Y ya no tengo ni a quien llamar, ni a quien dar un abrazo, ni a quien dar las gracias... Y cuando pude hacerlo, no lo hice. O no tanto como hubiera debido... o como me hubiera mandado el corazón, si el corazón no hubiera estado estresado, agobiado, atontado... con esta vida absurda que nos arrastra.

En fin... no soy de dar consejos... pero... ahi teneis el teléfono... ¿a qué esperais? Llamad a vuestras madres porque sí, porque os apetece escuchar su voz y decirle: mamá, cuanto te quiero...



jueves, 16 de febrero de 2012

Jueves lardero...

... longaniza en el puchero.

Es una de esas fechas que nunca se me pasan. Que les tengo un cariño inmenso. Uno de esos recuerdos de la infancia...

Cuando yo era niña no se celebraba el jueves lardero. O al menos, no en mi entorno. Siempre pensé que era una costumbre del pueblo de mi padre (Illueca), porque mi padre salió de su pueblo muy niño, pero siempre mantuvo contacto con sus amigos de allí, de joven iba a fiestas, y a nosotros nos contaba las costumbres, las fiestas, los dichos, las tradiciones... de su pueblo.  Asi que como mi padre nos hablaba del jueves lardero, yo decidí que era una costumbre de su pueblo.

Jueves antes del miércoles de ceniza... comienzo de la Cuaresma... pues la tradición del jueves lardero (la de mi padre, la de mi casa...) dice que ese dia tienes que comer un guiso de longaniza. Un palmo de longaniza. Osea, los mayores un palmo grande, los pequeños un palmo más pequeño. MI madre hacía un guiso de patata, verdura, longaniza y huevo escalfado. Esto lo recuerdo desde que era niña. Y el soniquete: jueves lardero... longaniza en el puchero.

Luego ya poco a poco empezó a sonar fuera de mi casa... las carnicerias, algunas al menos, comenzaron a anunciar en sus escaparates la tradición, algunas panaderías comenzaron a vender lo que en otros sitios se llama bollo preñao, sólo que no de chorizo, sino de longaniza. En el cole de mi hija les reparten a todos los niños para merendar uno de esos panecillos... lo organiza la asociación de padres. Y me hace más ilusión que cualquier otra fiesta... me recuerda a mi infancia... a mi historia... a mi pasado familiar del que ya no volveré a "oir batallitas"...  

¿Sabeis que día es hoy? Pues hoy es... JUEVES LARDERO... LONGANIZA EN EL PUCHERO.

Me edito... porque esta entrada la había programado ayer... E imaginaos qué cara se me quedó cuando me cuenta anoche mi hija que en el cole les habían explicado que hoy era "una fiesta", y le digo: ¿ah, sí? ¿y qué fiesta es? Y me dice: mamáaaaaaa... mañana es SAN CHORIZO... no me digas que no lo sabías...

miércoles, 4 de enero de 2012

Frase para la posteridad

"No es que tengas las tetas caídas: Es que tienes la cintura muy alta".

Y voy yo y me lo creo y salgo tan contenta a la calle...

Derechos de autor de mi costi... asi que prohibido copiarle si no me pagais el canon que proceda...

JAJAJAJAJJAJAJA

domingo, 6 de noviembre de 2011

Echo de menos...

Nuestras charradas los domingos por la mañana, de todo y nada, mientras mi costi y mi hija aún dormían...

El cafecito de primera hora de la mañana, camino de la oficina, cuando entraba "diez minutines, que se me ha hecho tardísimo".

Que sonara el teléfono justo cuando yo misma iba a marcarlo.

Cotillear de los programas del corazón y que me contaras la última ruptura de la Esteban, y que te enfadaras cada vez que te decía que esos programas son un montaje y que todo es un guión, como en una película. "Pues para ver desgracias en el telediario prefiero ver eso, y al menos me entretengo".

Que me hablaras del último libro que habías leido, o que me contaras qué libro habías comprado.

Tu voz cantarina al abrir la puerta por las tardes, cuando te llevaba a Sara para merendar.

Echarte la bronca por darle chocolate.

Las canciones que cantabas a tus nietos, para que durmieran.

Poder llamar a preguntarte cómo haces tal o cual guiso, que yo no me acuerdo.

Que me echaras un grito cuando llueve y  me da la neura por mis problemas acuáticos.

Tu tortilla de patatas.

Que me digas "abrigaté más, que vas ligera de ropa, mira que hoy hace cierzo"

Que me preguntes qué regalo quiero para Navidad y te enfades cuando te digo que no necesito nada.

Las historias familiares que nos contabas. Ahora es como si me quedara sin pasado.

Enfadarme contigo, pedirte perdón.

Decirte que de tan buena que eras, cuando te murieras te ibamos a hacer santa.

Tu olor, tus manos, tu voz, tu risa, tu mirada, tu sonrisa...

Echo de menos tus conversaciones con mi hija, la paz y calma que le transmitías. Lo feliz que ella era contigo. Todo lo que hubieras podido compartir con ella, todo lo bueno que le hubieras podido enseñar. Los ratos que os habeis perdido.

Tus consejos.

Hoy hace seis meses que ya no te tengo, y cada vez te echo más de menos.

martes, 20 de septiembre de 2011

AMISTAD

Hay frases hechas... que a fuerza de oirlas, o leerlas, o decirlas... se oye, se leen o se dicen, y es como si no se oyeran, no se leyeran o no se dijeran.

Una de esas frases, que de repente un día te viene a la cabeza y ya no te la puedes sacar de ahí, y piensas cómo es posible que nunca le hayas dado la importancia que tiene... es esa que viene a decir algo así como que la familia la tienes, pero las amistades las eliges.


Yo creo que la palabra elegir debería sustituirse más bien por cuidar, mimar, proteger, atender, compartir, consolar, escuchar, apoyar...


Mi madre fue mi mejor amiga. Es triste que cuando abrí los ojos y fui consciente de ello, ya era muy tarde. Quizá porque siempre estuvo ahí, no la supe valorar lo suficiente. Ella fue mi mejor amiga, pero creo que yo no estuve a la altura de su amistad. Aunque sé que si lo pudiera leer, me diría "no digas tonterías..."


Mi madre también fue muy buena amiga de sus amigas. Y cuando digo amiga, digo AMIGA. Hace años que mi madre no podía salir a la calle a tomar un café o ver escaparates con sus amigas. Hace años que algunas de ellas sólo la llamaban cuando tenían un problema que contar. Pero mi madre siempre estuvo allí: escuchando, animando, apoyando. Riendo cuando tocaba reir, pero llorando también cuando tocaba llorar.


Desde que murió mi madre tengo una espina clavada... por mi familia. Mis amigas lo sabeis. Y aunque a veces me siento pesada y repesada cuando lo repito... es tan doloroso que no lo puedo olvidar. Me duele por mí, pero sobre todo me duele por ella, no sé cómo explicarlo.


Pero ayer... me emocioné como vengo emocionándome últimamente... porque una de sus amigas vino a vernos a la oficina, a mi hermano y a mí, solamente a darnos un abrazo, a decirnos que si no nos importa nos llamará de vez en cuando, sólo porque somos los hijos de mi madre, nos conoce desde niños y compartieron tantas cosas... que nos considera "un poco suyos". Comentarios similares he oido en estos meses... de sus amigas. Y me siento orgullosa de que mi madre haya dejado ese sentimiento... no por mí, sino por ella.


Y esto me esta haciendo pensar, y mucho. Porque para nosotros, para mi hermano y para mí, para mis padres... la familia siempre fue muy importante. Y sin embargo, cuando les pedí por favor que no estuvieran, insistieron en estar, pero cuando de verdad les hubiéramos necesitado, han desaparecido. Con las amigas ha sido al revés: respetaron que se les pidiera "no estar" y cuando han hecho falta, ahi han estado, no ha hecho falta llamarlas... han venido en forma de visita "casual" o llamada de "¿qué tal los niños?". Asi que me estoy dando cuenta, a golpe de lloro, que como dice esa frase hecha... la familia te viene dada, pero las amistades, las eliges, las cuidas, proteges, mimas, apoyas, consuelas, compartes...


Sé que no voy a poder transmitir a mi hija el sentimiento de familia que me inculcaron a mí mis padres, pero me gustaría dar a mi hija la lección de amistad que recibí, pero sobre todo, que sigo recibiendo, de mi madre.

viernes, 24 de junio de 2011

La importancia de los recuerdos propios o ajenos

Hace mucho tiempo leí por algún sitio, no recuerdo dónde, un comentario que hacía referencia respecto a qué salvarías de tu casa en caso de que sólo pudieras salvar unas poquitas cosas. Hacían referencia, eso si lo recuerdo, a un incendio. Y hablaban de la importancia de los álbumes de fotos.

Y es cierto... ahi es donde están muchos de nuestros recuerdos, de nuestra infancia, de las personas que ya no están con nosotros, de momentos alegres, la mayoría... Y si un día los perdieras... es como si perdieras un poco de todo eso. Si os fijais, cuando salían en la tele los habitantes de Lorca, muchos de ellos salían con cuadros de fotos, de sus casas.


Llevo un tiempo mirando, buscando fotos familiares. Es como si quisiera "amarrar" muchos recuerdos, como si quisiera que no se fueran... mi hija también... me pide fotos de su yaya para poner en su cuarto. He llorado mucho al ver que no tengo demasiadas fotos de mi madre y de mi hija, juntas. Y me siento absolutamente estúpida porque no consigo encontrar una de las tres... no por no encontrarla... sino porque creo que no llegamos a hacernosla jamás. Al menos me queda el consuelo que la última navidad nos hicimos una foto muy bonita mi madre mi hermano y yo. Apenas tengo fuerzas para mirarla... porque me echo a llorar... pero es una foto preciosa y algún día la pondré en algún lugar de mi casa, porque me encanta tener fotos familiares por toda la casa.


Pero aparte del tema fotos... hay otro tema que hoy precisamente me está haciendo llorar... no sé si es que ya ando cansada del curro... o que justo hoy mis padres hubieran cumplido 42 años de casados... y ando sensiblona... o qué... pero me ha dado por pensar... que tan importantes como los recuerdos propios, son los recuerdos ajenos. Esas historias que te cuentan tus mayores, y que de algún modo han influido en la familia, y en lo que tú eres hoy. Historias de abuelos, de vecinos, de amigos de la familia, de cosas que andan por casa y que no sabes qué historia tienen hasta que un día alguien te lo cuenta... Historias que a mí mis abuelos apenas tuvieron oportunidad de contarme, porque murieron pronto. Historias que mi padre nos contaba... siempre con un toque de humor. MI padre que era de aspecto serio, y que de primeras inspiraba respeto... cuando empezaba a contar historias y anécdotas se convertía en el centro de las risas de las reuniones familiares. Historias que mi madre nos contaba... desde el cariño, desde la nostalgia... historias de tiempos dificiles, de problemas graves... pero que como ella siempre decía: se solucionaban en armonía y compartiendo todos.


Y hoy no sé porqué... me he dado cuenta de repente que esos recuerdos se han acabado para mí. Que tantas veces que le dije a mi madre: mamá... eso ya me lo has contado mil veces... o ... mamá... tengo prisa, ya me lo contarás más tarde... De repente... piensas... me lo he perdido todo... Ahora no tengo a quién preguntarle "por parte de quien" es esa prima de mi madre que me llamó tan cariñosa a los dos dias del funeral... o de qué manera podría localizar a su amiga de la infancia, la que se metió monja de clausura, no sé dónde... ni su receta de las albóndigas... ni cómo seguía aquella cancioncilla que le cantaba a mi hija para dormir... porque el otro día se la quise cantar yo a mi sobrino y he descubierto que no me acuerdo...


Y me he dado cuenta, nuevamente demasiado tarde... de la importancia de los recuerdos propios, pero también de los recuerdos ajenos.

sábado, 4 de junio de 2011

El ratoncito Perez

El ratoncito Perez ha venido esta noche a mi casa.


La verdad es que para mí ha sido un poco inoportuno...


Podría haberse adelantado unos meses... mi madre, que tenía una sensibilidad especial para estas cosas, hubiera contado a mi hija historias maravillosas sobre el ratoncito, los dientes que se caen y los regalitos que te trae el bicho en cuestión. Mi madre y mi hija hubieran compartido esas historias, y yo hubiera aprovechado, además, para preguntarle definitivamente si a mí me trajo regalito sólo en el primer diente, como yo aseguraría, o en todos, como dicen mis amigas que es la costumbre.


También podría haberse retrasado un poco... total mi hija aún no ha cumplido los 6, lo que ocurrirá en diciembre... de ese modo... las heridas y los sentimientos estarían un poco más cicatrizados, y no me dolería tanto "esta primera vez sin la yaya".


Pero bueno... lo hemos capeado como hemos podido: cada vez que me enseñaba cómo se movía el diente he hecho mucho teatro, muchas palmas, muchas historias... Y ayer, cuando al ir a buscarla al cole me enseñó que se le había caido en clase... hice fiesta, teatro, palmas y me tragué las lágrimas que vinieron a mis ojos al recordar que seguro en ese momento hubiera cogido el móvil para contárselo a la yaya. Y no fui la única en recordarlo... justo en ese momento mi hija miró al cielo y me preguntó si la yaya estaría en esa nube... a lo que le dije que sí, seguro, para ver en primera linea el diente que se le habia caido.


Esta noche hemos dejado el diente debajo de la almohada... pero tonta de mí... no recordé la importancia de encontrar el regalo en el mismo lugar...y como era un poco abultado... un maletin de pinturas... no lo dejé alli, sino a los pies de la cama. Y mi hija se ha despertado hecha un mar de lágrimas al no encontrar su regalo bajo la almohada. Me he sentido torpe y tonta por no caer en ese detalle tan importante.


Lo peor, ha sido su pregunta: ¿mamá... pero el ratoncito existe de verdad?

miércoles, 11 de mayo de 2011

GRACIAS

Hay que pasar página... aunque nunca olvidar, por supuesto. Nunca se supera la pérdida de un ser querido, lo sé por experiencia... pero se aprende a vivir con la ausencia y a recordar con cariño y una sonrisa. Aunque hay veces que cuesta, que costará más.


Asi que los próximos post es mi deseo dedicarlos a cosas menos tristes (ese es mi deseo, veremos lo que nos depara la vida...).


Pero antes... quiero dar las GRACIAS, así, con mayúsculas, a todas las amigas, cercanas y lejanas, "tangibles" unas y un poco más "virtuales" otras, que habeis estado ahi todo este tiempo... escuchando "el parte del día" aunque a veces ha sido duro y otras cargante... todos los dias con la misma canción, durante dos meses... No sabeis hasta que punto vuestras palabras me han ayudado a llevar esto sin caer en la desesperación. GRACIAS a las que me estais ayudando ahora, escuchando nuevamente otras historias... escribir me ayuda mucho, pero leerme entiendo que no siempre debe de ser agradable. GRACIAS a quienes me estais ayudando con el tema de Sara. Gracias a tí, TITA... qué cosas... hace poco más de un año que te sigo... quién me iba a decir que me ibas a ayudar tanto con mi hija... nuevamente... como llevo diciendo ya muchos años... Internet tiene una vertiente humana que es increíble.


Y por último... no sé si por casualidad algún día alguien lo leerá... y se lo contará... o casualmente algún día alguno de ellos lo lea... y se lo cuente a sus compañeros... GRACIAS GRACIAS Y GRACIAS a los enfermeros/as, auxiliares y celadores de la Clinica Quirón de Zaragoza. No es que seais buenos profesionales, que lo sois, no tengo duda. Sois excelentes y maravillosas personas. La forma en que tratasteis a mi madre durante los dos largos meses que pasamos allí, deja a las claras vuestra categoría humana. Cambiar un gotero es fácil... pero hacer sonreir a una persona cuando le estás haciendo una cura que le duele en el cuerpo y en el alma... dedicar unos minutos para escuchar a la enferma que empieza a perder la esperanza... contarle un cotilleo para que se ría... o ir a la UCI a preguntar por ella cuando ella ya no se da cuenta... Eso es algo que llevo en el corazón. Asi que GRACIAS. Es mi deseo escribiros unas lineas, cuando consiga dejar de llorar sólo de pensarlo.


Y nada... la vida sigue... en unos días... algo más alegre. Mi madre lo querría así.




viernes, 22 de abril de 2011

LA GRANDEZA DE UN CORAZON

Dicen los médicos que mi madre tiene el corazón muy fuerte. Y sí, es cierto, lo tiene muy fuerte. Pero yo creo que no se enteran. Lo que pasa es que lo tiene muy grande. Tan grande, que les desconcierta día a día. Y mientras ellos hace ya tiempo que creían que se iba a rendir, sigue latiendo con fuerza, porque es fuerte, pero sobre todo, porque es GRANDE.


Tan grande, que lleva años desbordado de amor a los que le rodeamos. Y aunque por el camino ha perdido a muchas personas a las que AMABA, así, con mayúsculas (su marido, su hermano, sus padres, alguna amiga...) siempre ha sabido hacer cómo que superaba el dolor, y continuar amando.


Yo recuerdo que en clase de religión siempre me explicaron que el verdadero amor es el que se da sin esperar nada a cambio. Supongo que en clases de moral o de ética enseñarán algo parecido, estoy segura. Y yo es algo que lo aprendía, lo memorizaba, como algo teórico, pero que me resultaba muy complicado llevar a la práctica.


Con mi madre sin embargo es fácil ver un ejemplo práctico: que sus amigas se olvidan de ella porque hace años que no puede salir de compras, o a tomar un café por ahi... da igual... cuando tienen un problema ahí está mi madre para escucharlas, consolarlas, aconsejarlas... ; que alguno de sus hijos le damos una mala contestación, o un disgusto... da igual... si cinco minutos más tarde se entera de que tienes un problema, ahi la tienes al otro lado del teléfono, aún a riesgo de oirse un "estoy liada, no puedo hablar", sin saber siquiera el motivo de la llamada... ; que alguna persona le causa dolor hasta llorar... siempre perdonando, por "que haya paz"; que se entera que su hermana ha discutido con su cuñada... ahi la tienes mediando, aún a costa de "recibir a las dos caras". Y repito... todo ese amor, porque yo creo que eso es amor, lo da sin esperar nada a cambio...


Es cierto que la vida también le ha dado alguna gran satisfacción: sus nietos. NIetos a los que adora, y que la adoran a ella. MI hija lleva hoy hace dos meses sin verla, y ahora llora cuando me pregunta cuándo podrá verla, porque la echa tanto de menos que le duele. Y yo he visto llorar a mi madre por no poder ir personalmente a comprar sus regalos de reyes, por ejemplo. Pero ha sabido suplir sus limitaciones con su gran, repito, GRAN CORAZON. ¿Que no puedes bailar con tu nieta? Da igual, te agencias un juego de la oca y te dejas hacer trampas como una loca. ¿Que no puedes ir al parque a columpiarla? Da igual... no hay nada más emocionante que una tarde sacando lo que hay en los cajones de la cómoda... y llevándote a casa los pequeños tesoros encontrados en alguna caja olvidada en el fondo del armario.


Los médicos siguen sin comprender porqué el corazón de mi madre late cada día con más fuerza. No lo entienden, no lo pueden entender... mi madre no es que sea fuerte, que lo es, es muy fuerte, cada día me lo demuestra una vez más, y cada día la admiro más. Es que mi madre tiene un corazón tan grande que no hay ciencia en el mundo que lo pueda llegar a entender. Y es esa grandeza la que hace que aunque sólo podamos visitarla media hora por la mañana y media hora por la tarde, nunca pase mucho rato sola: celadores, enfermeras, auxiliares, médicos que la han atendido a lo largo de este calvario... todos siguen visitándola, aunque no lo hacen por obligación, porque ese ya no es su trabajo. Lo hacen por cariño.


Porque cuando atenderla era su obligación ... ellos también supieron captar la grandeza de su corazón.

lunes, 11 de abril de 2011

Historias de hospital: 3º

AAAAAAAAhhhhhhhh ahhhhhhh ahhhhhhh


Los gritos se oyen por todo el pasillo. Gritos, lloros, lamentos, y hasta golpes... esta debe de estar tirando todo lo que pilla a mano.


Yo estoy en la puerta, esperando que terminen la cura, pero los gritos no salen de nuestra habitación, y eso que motivos tendría. Los gritos salen del otro extremo del pasillo. Pero yo creo que la tienen que estar oyendo desde fuera de la clínica.


En estas que sale la matrona, y comenta en control: me la bajo a ponerle la epidural, porque si con estas contracciones grita así, no te digo cuando le vengan las de verdad. Esta da a luz hoy mismo, pero aún tardará 10 horas, al ritmo que va. Y no quiero que esté así todo el día... se va a agotar ella, va a desquiciar a todo el mundo y no te digo al resto de parturientas... las va a acojonar.


Total, que baja un momento a solicitar que lo preparen todo para la epidural, y mientras, a su paciente le da un ataque de histeria. Una enfermera entra corriendo, para ver si le ocurre algo... Sale y comenta:


"Pues no me dice que aún no ha decidido si quiere tenerlo aqui o en el hospital xxx... ya le he dicho... pues decide pronto, hija, porque en cuanto te pongan la epidural que pides de aqui ya no puedes salir... "


Lo que es la indecisión...

domingo, 10 de abril de 2011

Historias de hospital: 2ª

Niña de dos años, llorando a moco tendido:


- Yo quiero irme a casa con mi mamáaaaaa

- Raquelita, hija, ahora mismo vas a ver a mamá, está aquí, en el hospital, con el nuevo hermanito.

- Pero yo no quiero estar aquíiiiii... yo me quiero ir a mi casaaaaa

- Mira, Raquelita, es que en el hospital nos han regalado un bebé

- Buaaaaaaa

- Ala, Raquelita, no llores: ya te he dicho que en el hospital a mamá y a papá nos han regalado un niño para que lo cuidemos, y tú tienes un nuevo ordenador.


sábado, 9 de abril de 2011

Historias de hospital: 1ª

Me encantaría que esto fueran "Historias de una celebración" o "Historias de un viaje" por ejemplo. Pero no siempre podemos elegir lo que nos toca vivir, asi que... inicio una serie de Historias de hospital. Eso sí... con una sonrisa. No tengo muchas ganas de sonreir, pero debo hacerlo. Es lo único que puedo hacer ahora mismo para sobrevivir a la vida.


7 de la mañana. Estoy despierta, porque ahora sigo el horario gotero, osea, a las 6 de la mañana los ojos como platos. La puerta abierta porque hace un calor insoportable. Y escucho la siguiente conversación:


- Disculpe, señorita: ¿a qué hora se sirven los desayunos?

- Se reparten a eso de las 8.

- Uf, qué tarde para mí... es que yo acostumbro a desayunar a las 7... pues nada, mire, por favor, tome nota... en esta habitación un continental.

- Uy, no, mire, disculpe... aqui no se sirven desayunos de ese tipo... puede tomar leche, café con leche, cola cao, infusiones, zumos, tostadas, bolleria, mantequilla, mermelada, yogur... o una combinación razonable de ellos, siempre que no tenga que seguir una dieta, claro. Cuando pasemos con el carrito si su médico no ha indicado un desayuno específico le preguntaré qué quiere.

- Uf, pues vaya desayunos flojos que sirven aquí...


Remito al título del post: Historias de hospital... no Historias de hotel.